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14 jul 2021

DIARIO DE OPERACIONES

 



Nuestro antiguo Sargento, Prudencio Carvajal Bombillar, 
acaba de publicar su segunda novela,
DIARIO DE OPERACIONES



Es una novela de narrativa historiada sobre la búsqueda del tesoro de Alejandro Magno por parte de un comité español en Afganistán y a La Legión se le ordena su protección. Pero todo se complica cuando se producen una serie de asesinatos y la búsqueda de la tumba de Alejandro se complica...

Si quieres adquirirlo envía un mensaje al WhatsApp 651 654 791 

o manda un correo a penchoestela@gmail.com.

15 € más gastos de envío.


Prudencio Carvajal Bombillar es actualmente  Sub-Oficial Mayor

 del Grupo Logístico de La Legión, https://lalegion.es/gl.htm.







4 mar 2019

Cuatro Estaciones


Asi se titula el libro de poemas de nuestro compañero Juan Galve Gilabert, ya terminado y editado. En el hay incluido una dedicatoria a nuestra unidad y un poema...


INTRODUCCIÓN 


Heme aquí nuevamente, de lo cual yo mismo me sorprendo. Parece que las musas han decidido quedarse un tiempo más a mi lado. Doy gracias por ello y espero no me abandonen.

Aprovecharé tal circunstancia, ya que así me encuentro como si estuviera flotando en una nube, una nube oronda, sin ganas de soltar lastre todavía. 

Bien es cierto que cada vez es más complicado no caer en el uso de expresiones ya utilizadas en trabajos precedentes, así como encontrar esa variedad, no sólo en el vocabulario sino, en la composición temática. 

La capacidad para escribir sobre cualquier cosa, y hacerlo bien, está reservada para unos pocos. Yo me conformo con no salirme de mi pequeña parcela y, en todo caso, realizar algún escarceo de vez en cuando, probando hasta quedar satisfecho. 

El título del libro viene dado por el hecho de que, realmente, han sido cuatro las estaciones del año las que he tardado en escribirlo, coincidiendo, también, con un poema del mismo nombre, que trata del amor y el desamor, desde que se inician las primeras pasiones, pasando por un deterioro paulatino, acabando en un punto en el que, aparentemente, ya no queda nada. Cada etapa se correspondería con cada una de las estaciones.

En esta ocasión, ya no han surgido tan a menudo esos poemas en los que predominan la veracidad y crudeza, que tanto tiempo han estado hurgando en los rincones más sensibles de los sentimientos; son aquellos que tienen que ver con el dolor, los recuerdos de los que no puedes desprenderte y que tanto pesan, y que tanto daño hacen, y que siempre están presentes; los relativos al tormento sobre la vida y la muerte, o esas espinas clavadas que quedaron, imposibles de extirpar. Sin embargo, son los que proporcionan mayor sosiego y liberación interior al compartirlos con la luz y el aire, y con el lector, si así lo decide. Aunque todavía quedan remanentes, e irrumpe alguno de vez en cuando, ya no es esa necesidad imperante que me forzaba a plasmarlos. 

Escribir sobre el universo de lo erótico se me antojaba imposible, pero estar integrado en un grupo de personas, poetas llenos de ilusión por sembrar la semilla de la poesía en este mundo falto de su esencia, ha sido clave. Sólo con que uno de ellos proponga el tema, la imaginación vuela en busca de las herramientas necesarias para intentarlo. Y da resultado; algo que ni tan siquiera te planteabas pasa a ser un reto que necesitas culminar. 

Una de las novedades de este poemario ha sido, pues, la inclusión de la poesía erótica. No sé si he conseguido el propósito, ya que no he leído nada en lo relativo a esa parcela pero, sabiéndome falto en ese aspecto, ciertamente, es muy interesante. También es arriesgado ya que, al final, una parte de lo que se refleja tiene mucho que ver con tus propias experiencias, yeso te conduce hasta el grueso y amplio muro Ca veces bendito, otras no tanto) del pudor, a la hora de relatarlo. Cuesta deshacerse de él para definir, desmenuzar el contenido y, a la vez, sintetizarlo para trasladar de manera clara y abierta, o sugerente e insinuante, las emociones de lo que quieres transmitir. 

Algunas de las páginas contienen duras críticas al poder e igualmente sobre la política actual, algo que hubiera preferido evitar incluir en un libro pero, viendo cómo evolucionan los acontecimientos, he creído que debía hacerlo, intentando ser coherente con mis ideas, principios y valores que he adquirido y conservado hasta ahora, aun a riesgo de recibir duras críticas si se perciben aviesas intenciones. Simplemente, me siento en la obligación de escribir lo que realmente pienso, tratando de no herir sensibilidades, no es lo que he pretendido, pido disculpas de antemano si alguien se siente ofendido. 

Son una constante para mí hablar sobre el amor y el desamor, el romanticismo, la ironía, referencias a mi tierra y su entorno; no dejo de lado la fantasía, los sueños, la amistad, la esperanza, la naturaleza y algún que otro guiño para los más jovencitos, sin olvidarme de mi nieto. Sutilmente, aparecen mis "compañeros de rimas", grandes poetas, con los que me encuentro muy a gusto. Igualmente, hay una particular dedicatoria para el grupo de la Compañía Especial de Esquiadores/Escaladores de Alta Montaña, a la cual pertenecí hace ya unos cuantos años, y de lo que me siento muy orgulloso. Y, cómo no, un regalo para mi esposa y, otro, que me provoca montañas de añoranza, para mis dos hijos, que son las notas que completan mi pentagrama. 

Sigo usando el verso libre, tal como he hecho en los anteriores trabajos, con un estilo propio y reconocible, en el que pongo toda mi pasión, la experiencia, que poco a poco voy acumulando, y la mayor de las ilusiones. 

Dentro de mi limitada capacidad lingüística, trato de que, harto difícil, cada uno de los poemas sea diferente y especial, por lo menos para mí, por eso, no es mi intención primaria que gusten al lector, soy muy exigente conmigo mismo y, ante todo y, sobre todo, tienen que dejarme plenamente satisfecho con el resultado, de otra manera no soy capaz de incluirlos en el poemario. A partir de ahí, mi anhelo es que provoquen sensaciones a quien los lea, ser capaz de transmitir algo de lo que yo he experimentado conforme iban brotando. 

A veces es difícil lograr comprender lo que alguien relata desde lo más profundo de su ser, lo que ha querido decir en unos pocos versos, pero tampoco es necesario que sea así, simplemente es suficiente con disfrutar del contenido, de la musicalidad, del juego de palabras y, en fin, de algunos de los muchos matices que posee y transmite el poder de la poesía como, soñar, imaginar, evadirse de la rutina y de los problemas ... , emocionar, sentir. 

Lo cierto es que, en cada uno de mis libros, desnudo mi alma y mi corazón, dejando en ellos una buena parte de mí y del color de mis sentimientos a la vista de todo aquel que se adentre a descubrirlos. 

Éste, ha sido un trayecto emocionante y adictivo, del que no sé si podré prescindir en adelante. Si no se me ocurre algo interesante para seguir escribiendo, tendré que buscarlo en alguno de mis viajes interestelares, en los que suelo perderme a menudo. 



Poema para unos valientes



Compañía especial,
cazadores cuando atacan. 
 Nacieron en Estella
y hoy, en Pamplona y Viella,
 y en Jaca destacan.

Nacidos para luchar,
 sobrevivir en las montañas,
 escalando verticales
 grandes rocas encrespadas.

Del frío y calor compañeros;
 la lluvia, niebla y el barro
 son siempre los aliados
de estos bravos montañeros.

Lo difícil es rutina,
lo imposible son sus retos
 que consiguen con esfuerzo
 trepando hasta los cielos.

Caminos accidentados no existen,
 ni ríos profundos o helados
que no puedan vadear
y les impidan cruzarlos.

Se deslizan por los hielos
sobre lenguas de glaciares,
 ascienden duras paredes
con unos viejos crampones
y un simple piolet desgastado.

Su Medio Ambiente es la nieve, 
 su hogar, entre bloques helados,
 desconocen la sed y el hambre,
 el dolor, la derrota y los miedos.

Cuando caminan, no paran.
Salen al alba y sólo, 
cuando termina el ocaso
 y brillan luciérnagas en lo alto,
hecho el trabajo ... ,
descansan.

Valientes Esquiadores,
 intrépidos Escaladores,
 les protege una Estrella,
 una preciosa insignia
 que portan con orgullo
 en su casaca guerrera.

Protegiéndonos tras un velo,
y más amigos que compañeros,
velando están por nosotros
nuestros luceros del Cielo,
nuestros valientes y Nobles Guerreros.



Quiero dedicar este sentido poema a la Compañía Especial de Alta Montaña de Esquiadores Escaladores de Estella/Jaca/Viella/Pamplona. A todos aquellos que pertenecen, a los que un día pertenecieron, a quienes en un futuro lo hagan, a Juan Florencio Domínguez y Kepa San Blas. A mis Veteranos, de los que tengo muy buenos y entrañables recuerdos.

Con todo mi cariño, a mis admirables "Conejos", un abrazo a Roberto Fernández García, que todavía se acuerda de mí. A todos los Mandos, particularmente a los de mi quinta. A quienes, lamentablemente, se nos han ido, pero sé que están ahí, velando por nosotros. Y, muy especialmente, a mis grandes amigos "Bisagrones" y "Grandes Buitres", con los que compartí tantas alegrías como penurias: José Miguel Bitrián, Manuel López García, José Díaz Linares, Ulpiano López Moreno y José Malina Gisbert. 



Si alguien quiere adquirir los libros de Juan Galve
 puede contactar con el a través de su e-mail:







4 ago 2018

Poema para unos valientes

Nuestro compañero Juan Galve Gilabert esta escribiendo un Poemario, uno de ellos esta dedicado a nuestra Compañía.






Las ultimas estrofas, las que coinciden con la foto de la cruz en el Puerto de Larrau,
están dedicadas a los compañeros caídos.







24 jun 2018

Juan Galve Gilabert

Juan Galve es uno de los veteranos de nuestra Compañía, de la época de acuartelamiento en Estella. Ha escrito un libro sobre sus vivencias durante el servicio militar. 




AGRADECIMIENTOS

A mis compañeros y amigos: 

José Diaz Linares, José Miguel Bitrián, José Malina Gisbert y Manuel López García, por animarme a comenzar y continuar el relato de esta obra hasta el final. 


DEDICATORIAS 

A todos mis compañeros, los que están y los que, lamentablemente, no, que participaron conmigo en aquellas maniobras en las que tantas penurias pasamos, lo que nos proporcionó carácter y tenacidad. 

A mis hijos, por aguantar estoicamente ésta y otras vicisitudes y anécdotas de mi servicio militar, tantas veces contadas. Y, especialmente, a mi querida esposa, mi novia por aquellas fechas, que, gracias a su apoyo y ánimo, además de su demostración de amor por soportar todos los relatos de mis vivencias militares, aportándome la esperanza que necesitaba, me infundió las fuerzas suficientes para superar todas las situaciones adversas acaecidas.



PRÓLOGO

Hay determinadas expresiones en esta historia que, para quien no esté familiarizado con ellas, pueden resultar extrañas, casi groseras. Me gustaría aclarar de dónde salen algunas de ellas: 

LA DENOMINACIÓN DE BISAGRÓN y BUITRE, ¿DE DÓNDE VIENE? 

Bisagrón: 

Se debe a la singularidad, como Cuerpo Especial al que pertenecíamos. Únicamente había en España dos Compañías Especiales de Alta Montaña de Esquiadores-Escaladores (1), una en Viella (Lérida) y la otra, la nuestra, en Estella (Navarra).

En nuestra Compañía solamente se realizaban dos reemplazos, no cuatro como en las demás, lo que daba tiempo suficiente para hacer buenos amigos, como así sucedió. Al llegar, nos iniciábamos como "Conejos" y, cuando los veteranos se licenciaban, ascendíamos varios Galones ya que, automáticamente, pasábamos a ser "Bisagrones" o, cariñosamente entre nosotros, "Bisa". 

Esta denominación deriva de "Bisabuelo", que es hasta donde llegaban en el resto de Compañías. Nosotros le dábamos más énfasis "Bisagron " suena más profundo, lo que causaba cierto respeto añadido a los militares de las Compañías habituales. A estos, les llamábamos Pistolos (sin ánimo de ofender). 

En una Compañía normal, los reemplazos eran cada tres meses. Comenzaban siendo Hijos, luego Padres, más tarde pasaban a ser Abuelos, y, por último, Bisabuelos, sin alcanzar el grado de Bisagrones. Ese plus, esa diferencia, la daba el pertenecer a una Compañía Especial, esto era motivo suficiente. 

Gran Buitre:

Por la manera desesperada de querer apropiarnos de la comida cuando la servían en grupo (no quedaba rastro de ella), acción provocada por el hambre que padecíamos en no pocas ocasiones. El que se descuidaba se quedaba sin comer, o casi, no éramos tan brutos.

También, por querer acaparar las situaciones difíciles y comprometidas (con riesgos) en cualquier hecho acaecido, donde aparecían nuestra fuerza, rabia, tenacidad, respeto y compañerismo que nos ayudaban a superarlas. No había miedo, sí cierto grado de precaución. Estas cualidades desarrolladas en este ambiente, sirvieron para que, nosotros mismos, nos adjudicáramos este sobrenombre, llevándolo con mucho orgullo, con cariño y fuerte emotividad; como un Galón más. 

Barraca:

Cama, litera, lugar en el que dormíamos. En plena juventud, nos arrancan de nuestras raíces, nos arrebatan la preciada libertad por algún tiempo, dejándolo todo atrás: lo más querido. 




...

Era agosto del 79; íbamos destinados al CIR (Centro de Instrucción de Reclutas) de Vitoria (Álava). Allí nos tocó en suerte ir al cuartel de Estella (Navarra), acabando nuestro servicio militar en Pamplona.

El trayecto hasta Estella fue en autobús, en el que se inició un primer contacto con mis nuevos compañeros, con los que, a partir de ahora, compartiría todo tipo de sucesos. 

El autobús era casi arcaico, obsoleto, y circulaba con monótona e insoportable lentitud.

Así como nos acercábamos a nuestro destino, las montañas nos iban rodeando, forzando que la carretera se tornara más sinuosa, a la vez que el cielo se teñía de gruesas y oscuras nubes que absorbían la ya poca luz que el atardecer del sol se llevaba. Se apresuró a llover y la oscuridad casi se hizo noche; un entorno lúgubre se adueñó a nuestro alrededor y parecía anunciar incertidumbre y presagios poco halagüeños. Hubo muchos minutos de silencio. 

Llegamos al Cuartel de Estella y, al entrar, nos quedamos parados y sorprendidos.






Enfrente nos esperaban todos los soldados de nuestra Compañía agrupados y expectantes, viendo cómo accedíamos al Cuartel. Callados, nos miraban con una gran sonrisa en sus caras. 

Para ellos era emocionante ver entrar a quienes iban a ser su relevo, veían más próxima su marcha a casa. La blanca (2) estaba más cerca.

De repente comenzaron a gritar alborotados,  Conejos, Conejos...,  repetían, ¡ya estáis aquí!, ¡no sabéis lo que os espera!

Nos saludaban y abrazaban. Todo parecía raro, no era lo que nos habían contado sobre las novatadas que gastaban al llegar. Había buenas sensaciones. Lo que no sabíamos es que esas novatadas vendrían esa noche, que se prolongaron hasta la madrugada y siguieron la noche posterior.

Aquí no se gastaban las bromas pesadas típicas de otras Compañías, porque la convivencia entre veteranos y "Conejos" iba a ser larga y compartida. Prepararon mucho vino, sangría y zanahorias para nosotros, los nuevos Conejos, participando todos, tanto ellos como nosotros, para terminar cantando y saltando por aquellas habitaciones. A mitad de noche nos volcaban las barracas y nos daban más zanahoria. Ya no nos acostamos pero ellos seguían volcando las camas. Todo era juerga y buen ambiente, aunque los Jefes nos llamaron varias veces al orden. 

Por la mañana nos decían que si sabíamos dónde nos habíamos metido, que las íbamos a pasar putas. Estaban eufóricos contándonos lo que nos iba a caer...



(1) El autor se refiere a las 2 compañías que existían a nivel de división, la de Viella en la División de Montaña Urgel nº 4, y la de Estella en la División de Montaña Navarra nº 6. Tenían la peculiaridad de ser completamente independientes, siendo la cadena de mando muy pequeña, Capitán de la Compañía y General de la División.  Eran las unidades mejor preparadas y equipadas de las tropas de montaña. Sus acuartelamientos también eran independientes y solo estaban ocupados por estas unidades.

En el Ejercito existían otras cuatro compañías de esquiadores-escaladores, pero estas dependían de un Batallón y Regimiento. Tres en la Brigada de Alta Montaña, en los batallones de los regimientos Galicia 64 y Valladolid 65, en Jaca, Barbastro y Sabiñanigo. La cuarta compañía era la de la EMMOE en Jaca (Candanchu).

En la actualidad solo existe una compañía, la Compañía de Esquiadores-Escaladores 1/64, dependiente del Regimiento Galicia 64. Esta unidad es la antigua de Viella y es depositaria de el historial de todas las demás compañías que han existido en el Ejercito.

(2) La cartilla militar que cada soldado  tenia. No la veías hasta que te licenciabas.






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