22 feb. 2020

Momentos (2)



Estar cansado, muy cansado, y no poder ni dormir porque tus veteranos son unos ...

Subir la cuesta de Berriozar como si nada.

Acampar, montar las tiendas y hacer guardias, sin munición. Jejeje, el soldado Apesteguia le pregunta al Sargento...¿y si nos atacan, como nos defendemos, les decimos palabrotas?

Marchas, marchas y mas marchas,...un día antes de la prueba de la boina tengo una ampolla gigante en mi pie, en la suela.

Me presento por primera vez a botiquín (necesitaba que me curaran para los que se nos venia encima al día siguiente), por casualidad ese día se presento mas gente de lo normal...Bronca del Teniente Clares: Si alguno se cree que se va a librar de la prueba de la boina...


Empieza la prueba de la boina, todo el día de marcha y parada para comer en un bonito lugar. Después de comer empezó la tortura, ...literal.


Esta foto es de otra prueba de la boina, posterior, en recinto cerrado.
 No hay nada como que los vecinos pasen por el camino y vean a todos, en calzoncillos y atados.
Así paso en mi prueba.
No se porque me lo olí: tratamiento de prisionero. Sin botas y calcetines, con los pantalones bajados, todos atados con la atadura del cerdo, esa que si te mueves te ahogas. Interrogatorio, golpes de nuestros veteranos..., en fin, como en las películas, pero real. Tenias que escaparte y llegar al cuartel por tu cuenta, y que no te pillen, los veteranos tenían carta blanca. 


Te desatas y buscas tus botas en el montón, corres..., te persiguen varios veteranos, te tiras al suelo y te metes bajo unos matorrales, pasan los veteranos...incrédulos dicen ¿donde se han metido? (no escapamos tres a la vez)..., buscan entre la maleza, están a menos de un metro, pero no nos pueden ver. Tu, ni respiras. Están un buen rato buscando pero NO nos encuentran. Desisten desairados y se van.

Tu sigues ahí, escondido, bajo la mata, sin moverte. Todavía quedan varias horas hasta que empiece oscurecer.

Dicen que por la noche todos los gatos son pardos, pero la realidad es que en un bosque no se ve nada por la noche, pero nada, ni tus manos, ni el suelo que pisas, vas a tientas.

¿Por que todas las matas del bosque pinchan?


El bosque se hace cada vez mas espeso, arañazos por doquier. NO vemos ni gota, hasta que...te caes por un terraplén y no te da tiempo a advertir a tu compañero (eramos dos, el otro compañero se marcho por otro sitio) y te cae encima. Unos 2 metros de caída, suficiente para que te plantees seguir o dejarlo hasta que amanezca.

Decidimos "acampar", o sea, pasar la noche allí, con el equipo que llevábamos: poncho de nailon y chaquetón 2/4 en la mochila de combate. Guardo en la mochila el casco, solo faltaba que lo perdieras para tener mas problemas.

¡QUE FRÍO! Fue la noche mas fría que jamas haya pasado. 

Amanece, luz, ...el fin del bosque estaba a escasos 20 metros.

Recorriendo los caminos muy de mañana, varios compañeros van apareciendo. Los conductores madrugadores en sus coches se sorprenden al vernos.

Finalmente alcanzamos el cuartel. Estaba previsto hacer la pista americana con fuego real, pero como estábamos hechos polvo y habíamos vuelto muy fragmentados, el mando finalmente decide que se suprimía esa ultima prueba.

Por la tarde nos dieron la boina y el cangrejo. Comenzábamos a ser soldados esquiadores-escaladores.



Mi pie, el de la ampolla, en carne viva. Los brazos llenos de arañazos.  Como al coger las botas me equivoque, una era mía y otra no, una con la puntera llena de arañazos y la otra impoluta.


Continuara...






J. Florencio, 2º/84

Leer también:

La prueba de la boina.

Momentos (1)






2 feb. 2020

Momentos (1)


Hacer el Viaje a Vitoria, y desde Madrid, estar todo nevado. Para los del sur es una gran novedad.


Formar para darnos la bienvenida el mando del CIR 11 y comenzar a nevar, con viento, y ahí, tu, firmes, dándote la nieve en la cara, los copos apelotonados por el viento, tan grandes como balones de fútbol. La cara tapada por la nieve, las gafas empañadas. Firmes, con ropa de paisano, por zapatos unos mocasines, totalmente empapados.



Que te den el chaquetón 2/4, no sucio, lo que sigue a sucio. Olía..., cuando por fin pude lavarlo, el color marrón oscuro (mierda) se transformo en un verde claro, como el sarga legionario.




La típica foto en el cañón.





Cuando sientes por primera vez la fuerza de un cañón de artillería, y eso que era una salva. Estaba formado como a unos 50 metros y casi nos tira al suelo.




Los menús para soldados en los bares de Vitoria: El Urtain, El Pedro Carrasco, El Rocio Jurado, este era igual que el Pedro Carrasco, pero con Pechuga.

Jurar bandera con la gorra de "faena". No había boinas.

Esta foto es de aquella jura de bandera, se puede apreciar la gorra de faena

Cuando te dicen los destinos y a ti, que te reías de los que se habían apuntado en la captación a la Cia. de Esquiadores, te toca ese destino.

Soldados de la Cia. de Esquiadores en el CIR, haciendo la captación
La llegada al destino y lo primero que ves al bajarte del autobús es una lapida en recuerdo de unos compañeros muertos.


La primera noche con nuestros veteranos, dando rienda suelta a sus bromas..., ¡CONEJOS, VAIS A MORIR! 


La bienvenida del Teniente Clares: Somos la élite de la División, ¿? Pronto entendimos esas palabras.

Las pruebas físicas para decidir donde estarías, todos queríamos evitar ser acemilero. La Cia. disponía de mulos y una cuadra.

Los acemileros, tenían mejor vida que los demás. Observe se la bota de vino colgando del hombro.
La cumbre de las pruebas físicas, carrera de fondo hasta la carbonera, mas de 8 Km. Casi todo el reemplazo había pillado un fuerte resfriado en el CIR. Después de esta prueba, todos curados.

¿Donde nos habíamos metido? Después de la carrera de fondo casi todos los que se habían apuntado en la captación del CIR estaban arrepentidos.

Primer orden de combate: casco, mochila de combate, zapapico, trinchas..., y la cuesta de Berriozar. Todo se nos caía, el casco nos rebotaba en la cabeza, el equipo se desajustaba, los mandos nos gritaban. ¡QUE DESASTRE!

Inesperadamente, después de 2 días infernales, 15 días de permiso por Semana Santa.

Vuelta del permiso, vuelta al infierno.


Instrucción, instrucción, más instrucción. Todos los movimientos a paso ligero, hasta para ir a comer. La Cia. no hacia guardias en el cuartel, pero eramos los mas "pringaos" del cuartel, por eso no la hacia.



En la pista "americana". Todos los días, el orden de combate terminaba allí

La primera vez que nos dejar salir de "paseo". A la vuelta al cuartel menudo follón en la puerta. Nadie se había percatado de que NO nos habían proporcionando documentación. Al día siguiente, la foto improvisando un estudio  en la calle.


La foto de mi identificación militar en la Cia.

El desfile. El Capitán, Javier Lete, nos informo que la Cia. desfilaría en Valladolid, el Día de las Fuerzas Armadas, ante el Rey. A ensayar desfile, todas las tardes, en la explanada del cuartel de artillería.

Valladolid. Viaje en tren, por la noche. Que frío hacia.

En Valladolid, en el campamento que se monto para acoger a las tropas
Llega la Brigada Paracaidista, en formación, todo disciplina, todos iguales, misma estatura, mismo grosor de bíceps. Menudo "casting".

Llega la Legión. "Y con ellos llego el escándalo". Todo lo contrario a los "paracas", llegaron como la "marabunta". Todo los que podáis imaginar de su llegada es poco.

El pique. Todas la mañanas hacíamos ensayo del desfile en un polígono cercano. Brigada Paracaidista, nosotros, damas auxiliares, etc. El primer día que los legionarios estuvieron en el ensayo empezaron los piques entre "paracas" y "legias". La vuelta a paso legionario..., claro, nosotros con mochila, esquís, bastones..., siguiendo el ritmo hasta que hubo que entrar en el cuartel... No se como lo hicimos, pero nos comprimimos como pudimos y pasamos por la estrechez, a paso legionario y muertos de risa por la situación.

El día del desfile mejoro mucho el tiempo, dejo de llover y hacer frió. Nosotros con el traje de camuflaje blanco, impoluto, de nailon. 5 minutos duro nuestro desfile, estábamos como en una nube. El ritmo no era el de los ensayos. La música por megafonia, muy distinto al ritmo de la banda de los paracaidistas. Eso si, sudamos todo lo que se puede sudar, nuestro traje de "tormentas" no permitía la transpiración.


De vuelta a Pamplona, emocionados por ver el vídeo del desfile..., ¡que decepción!, ni 2 segundos.



Foto de ese desfile, fuimos portada de los diarios El País y Diario 16


J. Florencio, 2/84

Imprescindible: nuestro vocabulario


Continuara...

















17 dic. 2019

Coronel Vaquerizo

Toma de posesión del Mando del Regimiento Galicia 64, Diciembre 2017, Jaca


El Coronel Vaquerizo ha sido relevado 
en el mando del Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña.
Relevo en el Mando del Regimiento Galicia 64, Diciembre 2019, Jaca
Desde aquí queremos agradecer las deferencias que ha tenido hacia este humilde blog permitiendo que pudiésemos reproducir varias de las publicaciones en las que intervino como autor o editor.

Nuestros mejores deseos en sus próximos destinos.

Aunque no fue oficial de nuestra Compañía, debemos tratarlo como si lo hubiese sido, pues estuvo destinado en ella como agregado.

Reproduzco una conversación con el General Atarés, "nuestro Capitán", antes de que Vaquerizo fuese nombrado Coronel Jefe del Regimiento Galicia:


"El Teniente Vaquerizo no estuvo destinado en la Compañía.

El General de la BRCZM LI me lo agregó (para mi alegría) en un periodo en el que anduvimos carentes de oficiales y que coincidía con el curso de escalada de la Brigada que dirigía la Compañía.

En cualquier caso, este excelente oficial aportó muchísimo a la Compañía y se implicó en cuerpo y alma como uno más de sus miembros.

Tengo la satisfacción de haber vuelto a tenerlo a mis órdenes como jefe del "Montejurra" y de mi PLMM durante mi mando del América.

Para poner la guinda a una intensa carrera militar y montañera, en diciembre de este año se hará cargo del mando del RCZM Galicia en Jaca y tendrá por lo tanto a sus órdenes a la Cia EE 1/64". (05/09/2017)
En el centro, cuando era Tnt. Coronel al mando del Batallón Montejurra (RCZM América 66).
Esta imagen es del primer encuentro de los veteranos de la Cia. EE. EE. de la D.M. Navarra,
Octubre 2014, Cuartel de Aizoain, Pamplona

En el Puerto de Larrau (Navarra) Octubre de 2018, en el homenaje a los caídos de nuestra Cia. (2º por la derecha, pañuelo rojo),
 ya Coronel, Jefe del Regimiento Galicia 64




J. Florencio, 2º/84













9 dic. 2019

Orhi 2019



Como viene siendo tradicional, este año 2019, se ha vuelto a realizar la subida a Pico de Ohri y el homenaje en el Puerto de Larrau a los compañeros caídos en 1964.


Este año los miembros de la Compañía de Esquiadores-Escaladores 1, Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña, han realizado este magnifico vídeo.


En la subida y homenaje estuvieron presentes el General Mur, miembros del Regimiento Galicia, Regimiento América, Gobierno Militar de Navarra, Asociación de Soldados Veteranos de Montaña y Veteranos de la Compañía de Esquiadores-Escaladores 51/LI (División de Montaña Navarra).

Cabe destacar el regalo que hizo el veterano de nuestra compañía, Juan Galve Gilabert, de ejemplares de su libro Maniobras en la Sierra de Andia (en el que cuenta algunas de sus vivencias en la compañía) a los estamentos militares presentes.

La jornada termino con el habitual almuerzo de hermandad de los veteranos.










1 dic. 2019

Loa a la Infanteria Española

  
A PIE Y SIN UN OCHAVO EN LOS BOLSILLOS...

...calados hasta los huesos y con el estómago frío; en la vista una nube de hielo y en el dedo que oprime el gatillo, un sabañón.

El día 8 de diciembre, el día de la Purísima, hace mucho frío, pero nunca bastante para frenar la Infantería, que, con un trajecito de dril, derrite la nieve de los montes. Y la escarcha de los ríos difíciles. Y el hielo que oprime los corazones en desgracia.


NINGÚN OFICIO MÁS BONITO QUE EL DE CAPITÁN DE INFANTERÍA...

...artesano del valor heroico, orfebre del valor estoico, que va a pie donde lo mandan, con sus hombres detrás, y que a veces se queda en el camino porque una bala -¡Con qué facilidad, Dios mío!- le para los pulsos del corazón.




La guerra no es triste porque da salud  y que no se me lleven las manos a la cabeza los timoratos ¡benditos sean los franceses, que nos unificaron y nos pusieron de acuerdo para echarlos!


La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste, porque nos templa la sangre. La guerra no es triste, porque nos enseña que, fuera de la Bandera, nada, ni aun la vida, importa.



La Infantería es la guerra a pie firme, la guerra cara a cara, la vida jugada a cara y cruz de la victoria o la muerte. La Infantería es la guerra a cuerpo limpio, y el infante el lidiador que lleva el espíritu armado de un estoque de fuego, como un arcángel con estrellas en la bocamanga.


La Infantería no es la materia; es el ligero y tenue soplo que vivifica. La Infantería no es la masa, es la compañía. La Infantería no es, a veces, ni el concierto: es siempre la arrebatada canción del solitario centinela, que canta para que el cabo de guardia sepa que está vivo.




Quien no haya sido soldado de Infantería quizás ignore que cuando el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse.  Porque el secreto de la Infantería -nosotros estamos hablando, naturalmente, de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera- es el de sacar fuerzas de la flaqueza y hacer de las tripas corazón. Que nunca más noble destino tuvieron ni nada mejor pudieron servir.


Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore que cuando el hombre se lanza, cuando al hombre se le calienta la sangre, lo más difícil es pararlo y enfriarlo. Porque el otro secreto de la Infantería es el de calentar el aire con la mirada y darse cuenta de repente que la batalla terminó cuando el soldado creía que estaba empezando. Que nunca mejores temples se conocieron ni en más gallardo menester se emplearon.



QUIEN NO HAYA SIDO SOLDADO DE INFANTERÍA QUIZÁ IGNORE LO QUE ES SENTIRSE AMO DEL MUNDO A PIE Y SIN DINERO.

A pie paseamos por donde quisimos, porque el que no va a pie no se entera, y os lo dice un vagabundo. Y sin dinero izamos nuestra Bandera donde nos dio la gana y donde nos mandaron, porque la victoria es algo que no se compra, sino que se conquista, y os lo asegura un pobre.


Ningún oficio más bello que el del infante, que lleva su casa a cuestas como el caracol y se pelea porque no admite jaques: como el león y como el gallo y como el toro. Sin medir las fuerzas porque no fuera noble presentar las batallas ganadas y sin mirar atrás, porque detrás no hay nada, absolutamente nada.



Con el frío del 8 de diciembre se calienta nuestro herido corazón al pensar, como en una novia a la que quisiéramos demasiado en la Infantería. Resuenan pífanos marciales y aun nupciales en la última y más profunda revuelta de nuestros oídos, y aun se estremece, gracias a Dios, ese último nervio que en los cuerpos de los bien nacidos se guarda, como oro en paño, para que vibre en ocasiones solemnes.


En el día de la Patrona, por ejemplo.

Camilo José Cela.



J. Florencio 2º/84











13 oct. 2019

El Relato


Se acerca el 24 de Octubre

Reproducimos el relato del General de División D. Luis Palacios,
Teniente de la Compañía en 1964,
que fue  publicado originalmente en el nº 2 de la revista


Cada año, un grupo de soldados de la Compañía de Esquiadores Escaladores Paracaidistas (Cía. EE. EE. PP.), de la antigua División de Montaña n° 62, nos reunimos en las laderas del monte Orhi, Pirineo navarro. Allí, junto al túnel que atraviesa la montaña, hay un sencillo monumento, una cruz y una lápida con cuatro nombres, que recuerda los acontecimientos ocurridos en ese entorno, el 24 de octubre de 1964.


A la cita acuden hombres, ya con muchos años, que fueron soldados de reemplazo y mantienen viva su permanencia en el Ejército, sirviendo a España. Ello les hizo vivir unos hechos rudos e inhumanos, en contra de la naturaleza, obligados a la superación de un intensísimo fría, una tempestad de nieve y ventisca, una inmensa fatiga por el esfuerzo realizado y, asimismo, la impotencia ante las adversidades con que se enfrentaron. El encuentro es emocionante; en él las experiencias compartidas y los ejemplos de sacrificio, entrega y abnegación vividos, se unen al recuerdo de aquellos que entregaron su vida a la patria, en aquellas solitarias cumbres. 



Era una unidad de Tropas de Montaña ejemplar, a la que su capitán y fundador, desde octubre de 1962, D. Joaquín Calvo Fernández, supo imprimir un gesto de servicio, disciplina, entrega, cohesión, eficacia y sacrificio, que se manifestaba en cualquier ocasión y circunstancia y se evidenció en estos hechos.




La meteorología fue determinante para el desarrollo de los acontecimientos, pues sus condiciones variaron, inesperadamente, en una época con previsiones muy rudimentarias, sin la capacidad de difusión actual. 


RELATO APRETADO DE LOS ACONTECIMIENTOS 





La compañía, de guarnición en Pamplona, realizaba un ejercicio de adiestramiento, consistente en el "reconocimiento para el enlace táctico entre los valles de Salazar y Roncal", en el Pirineo navarro. Estaba bien instruida y adiestrada; recientemente había finalizado el curso de escalada divisionario en la sierra de Sarvil, en Echauri (Navarra) y en el valle de Belagoa. 

La actividad se inició el 21 de octubre, estableciendo el campamento cerca de Izalzu (Navarra), en unos barracones de los ingenieros militares que organizaron la frontera, a raíz de la II guerra mundial.

El día 22, se realizó un reconocimiento de Abodi y Picatua, con un tiempo espléndido, calor y visibilidad perfecta. Marchamos, en camisa, disfrutando de los paisajes del Orhi (2017 m.) y la selva de Irati. La marcha no fue fatigosa, a pesar de las fuertes pendientes y del esfuerzo que suponía portar el equipo y armamento, individual y colectivo, con dotación de munición. 


Para el día 23 se planteó una marcha que, partiendo del campamento (843 m.), siguiera por el monte Crucheta (1.100 m.), Ochogorrichipia (1.700 m.), y Picatua (1.370 m.); suponía una distancia reducida de 18 km. y desnivel de 860 m. (+).

Se inició a las 07:30 h, con final previsto a las 13:00 h. Íbamos equipados con uniformidad normal para el otoño en ese territorio: bota, polaina, pantalón, jersey de montaña, tabardo 3/4 y guantes de lana; con morral de espalda, armamento individual y colectivo con munición. Se desayunó en caliente, distribuyéndose un bocadillo. 





A partir de Crucheta empezaron la lluvia y la bruma. A las 11:00 h. alcanzamos la frontera en Ochogorrichipia. Hicimos un alto, surgió un momento el sol, aprovechado para una fotografía, y de inmediato, volvió la intensa niebla. El momento de reanudar el movimiento, en medio de esa cerrada niebla, fue crucial para el desarrollo de lo ocurrido posteriormente, ya que se inició el descenso en dirección norte, sobre Francia, en lugar de seguir hacia Picatua. 



El Pirineo occidental, en su vertiente francesa, presenta fuertes pendientes; ello hizo que, al recorrerlo, perdiérmos altura rápidamente y nuestro desplazamiento nos llevara, por sorpresa, al valle de Holzarte (Francia), arroyo tributario del Gave de Larrau.

Avanzando, bajo lluvia y niebla, nos vimos inmersos en un cerrado bosque, cruzado por barrancos, donde moverse era dificultoso. Desapareció el enlace radio con el campamento y la sensación de aislamiento y pérdida se materializó, junto con el convencimiento de que el regreso al campamento era imposible. 

Sobre las 17:00 h. topamos con unos madereros franceses que nos informaron de nuestra situación. Para entenderse hubo dificultades, pues solo se expresaban en vascuence de la variedad de esa zona de Sola, y, a duras penas, se entendían con nuestros soldados vascos, que dominaban otras variantes de ese idioma. 

Se continuó, ya hacia Larrau, siguiendo el curso del Holzarte, que atravesamos por una simple pasarela de maderera que salvaba un profundísimo barranco y solo permitía el paso en reducidos grupos. Alcanzamos la carretera D-26, giramos al oeste hacia Larrau (630 m.), adonde llegamos sobre las 20.00 h, tras trece horas de marcha, enormemente fatigados, muy mojados y con una alimentación somera. 

La comuna de Larrau, territorio de Sola, región de Aquitania, lugar aislado en el rincón que preside el Orhi, tenía una población de trescientos habitantes. La llegada de noche, bajo intensa lluvia, de una unidad armada española, en nuestras condiciones y aspecto, sorprendió y, seguramente, alarmó al vecindario dado lo insólito del hecho.


Ayuntamiento de Larrau, Francia
Se tomó contacto con el alcalde y la gendarmería, que pusieron a nuestra disposición un local donde pasar la noche. Se improvisó una frugal cena, se localizaron estufas de gas y nos acomodamos precariamente para un necesario descanso; tratamos de secar la ropa y el equipo, e intentamos dormir en el duro suelo. 

La decisión adoptada fue que marcharíamos por la carretera, todavía en construcción en algunos tramos, que unía Larrau con la frontera. Vía telefónica, a través de la Guardia Civil, se ordenó al campamento que los camiones acudieran a la frontera, (1.570 m.), para conducirnos a lzalzu. Nuestra situación fue comunicada al cónsul de España en Pau. 


Actual aduana, puerto de Larrau
El día 24, con un sobrio desayuno, iniciamos el movimiento a las 06.15 h.; mientras seguía lloviendo con frío y viento. El itinerario transcurre entre bosque hasta los 1.200 m.; después el terreno, despejado, estaba muy batido por el viento, sin edificaciones, salvo unos refugios de cazadores de palomas.

Al ascender empezó a caer aguanieve y, ya en los 900 m., la nevada era copiosa, con ventisca y caída de la temperatura. Después del bosque, en cota 1.400 m, donde finalizaba el asfalto de la carretera, el frío y el viento eran extremadamente intensos, (al parecer se alcanzaron los -25 C y los 100 km/h), con una fortísima ventisca. 

Ello supuso la neutralización de nuestra capacidad de movimiento dada la altura de la nieve acumulada, el cegamiento y la dificultad para la respiración por la ventisca y, en consecuencia, surgió la necesidad imperiosa de búsqueda de refugio y urgente ayuda. Ante la imposibilidad de avanzar, y la aparición de síntomas de desfallecimiento, se dispuso el retorno hacia los ya citados refugios de cazadores y unos automóviles estacionados junto a la carretera. 

Este movimiento resultó difícil y penoso. El cansancio era inmenso. Algunos hombres presentaban signos de agotamiento, por lo que fueron ayudados por compañeros, tratando de alcanzar juntos los refugios buscando la supervivencia. Hubo que forzar sus puertas, algunas con disparos de fusil, ante la apremiante necesidad de protección. Varios soldados buscaron cobijo en los automóviles de los cazadores, a la espera de socorro y ayuda. 

Un oficial y un suboficial, marcharon en denodado esfuerzo hacia Larrau, solicitando ayuda. 

La reacción francesa fue inmediata, organizándose una operación de socorro inmediata y eficaz; acudieron gendarmes, médicos, enfermeras, ciudadanos con sus vehículos, camiones y helicópteros. Nos atendieron in situ y se procedió a la evacuación. Los últimos evacuados fuimos el capitán, dos tenientes y quince soldados que llegamos a Larrau sobre las 19:00 h.

Una vez en la localidad recibimos atenciones, con gran cariño y total generosidad, en casas particulares y establecimientos hoteleros, donde el afecto, el calor y los alimentos recibidos nos revivieron, después de las penalidades sufridas. Allí se conoció la noticia de la muerte, por congelación y extrema fatiga, de cuatro compañeros, los cuales perdieron la vida por su inmensa entrega al tratar de ayudar a otros, o por debilidad total ante el colosal esfuerzo realizado. Cuatro soldados fueron evacuados al Hospital Militar de Pau (Francia), con principios de congelación. 


Algunos veteranos, en 2018, volvieron a Larrau y visitaron algunas de las casas donde fueron acogidos.
Aquella noche, a las 01:30 horas del día 25, en camiones del Ejército francés, fuimos evacuados hacia Irún, entrando en España sobre las 03:30 horas. Recordamos el enorme frío que volvimos a sentir durante el trayecto, al viajar en la caja de los vehículos, cubiertos éstos con una simple lona, protegidos por mantas proporcionadas por nuestros camaradas franceses; la temperatura era bajísima y nuestros cuerpos mostraban un enorme cansancio y debilidad. 

Después de pernoctar en el acuartelamiento de Ventas de Irún, y evacuados ocho soldados al Hospital Militar de San Sebastián, regresamos a Pamplona por carretera.




REFLEXiÓN FINAL 

Es indudable que este episodio marcó profundamente a cuantos lo protagonizamos. Nos hizo sentir al máximo la dureza de la montaña, la fuerza de la naturaleza y descubrir que su violencia puede alcanzar niveles increíbles, llegando a anular al hombre.

Personalmente para mí, fue una vivencia tremendamente dura y triste, pero, por otra parte, en mi larga vida profesional en Tropas de Montaña, supuso siempre una experiencia permanente y valiosísima. 

Asimismo, durante los acontecimientos narrados, se evidenció la trascendencia de la disciplina y la subordinación en cualquier organización militar, como valores fundamentales siempre, e imprescindibles en situaciones límite. Las virtudes del compañerismo y la abnegación, hasta el extremo, destacaron en aquellos terribles momentos, donde muchos, entre los que sobresalen los que cayeron, lo dieron todo en entrega espléndida a sus compañeros. 

Por eso, al recordar a nuestros camaradas muertos en aquella jornada del 24 de octubre de 1964, y elevar una oración por sus almas, creo que, como final de esta narración, debo reseñar sus nombres, que figuran, para siempre, entre los héroes de las Tropas de Montaña de España.




Luis Palacios Zuasti, GD (R)




Soldados del Batallón Montejurra (RCZM América 66, Pamplona)
 y de la actual Compañía de Esquiadores-Escaladores 1 (RCZM Galicia 64, Jaca)
 en el acto de homenaje en 2014 al cumplirse el 50 aniversario del suceso

Veteranos de la Compañía el 24/10/2014


25/10/2014, Cuartel de Aizoain, Navarra.
 Clase teórica del General de División Luis Palacios
 en la que nos relato los hechos sucedidos el 24/10/1964


Nuestros Caídos




Queremos agradecer al General de División Luis Palacios por este gran relato,
 y al Coronel Vaquerizo por permitirnos su reproducción en este sitio.