11 may 2023

EL DRAGÓN DORMIDO

  

Desde subida Mugarra (964 m)
Vista Parque Natural de Urkiola, desde subida Mugarra (964m)

Era el camino al primer encuentro. Truje compartía anécdotas mientras yo conducía. Nos habíamos conocido minutos antes, cuando le había recogido en su pueblo, Durango, junto al Parque Natural de Urkiola;  aunque manteníamos contacto casi desde que se inauguró el grupo en Facebook de Veteranos.

Comentamos numerosas andanzas, pero hubo una que se quedó grabada en mi mente.

Era breve, pero resumía las características inherentes a todo esquiador que hubiera tenido el honor de portar la boina con el emblema de la unidad: el anhelado «cangrejo».


Esa cuasi sagrada prenda, que lucíamos con orgullo.

«Si una de las motivaciones que empujó a alistarme en la  Compañía fue el gusto por la Naturaleza, la montaña y los espacios abiertos, cuando me licencié, y debido en parte a las experiencias en la «mili», esa querencia se mantuvo, y me atrevería a decir que se acrecentó̱»—comentaba Truje.

«Cuando tenía algo de  tiempo libre, acudía a la llamada de los bosques, que todos los días, y desde la ventana de mi dormitorio, oía cada amanecer.

 «A veces iba con mi familia, pero en otras ocasiones, salía con mi amigo Constan. Constan había sido Regular, y su paso por la exigente unidad (recordemos la más laureada del Ejército Español) le daba un plus de comprensión en cuanto a mis vivencias. Nos conocíamos desde niños, y éramos buenos amigos».

Cartel prohibiendo escalada entre Enero y Agosto, por nidificación de aves 

El privilegio que supone vivir junto a un entorno natural como el P. Natural de Urkiola, hacía que sin grandes desplazamientos, pudiéramos  acceder a  un importante número de montañas y singulares parajes naturales. Una de las que más nos gusta subir es el Mugarra.

No tiene grandes dificultades, posee paredes por las que transitan numerosas  vías de escalada.

Para acrecentar el valor natural que atesora, y debido a lo escarpado de alguna de sus paredes, los buitres lo aprovechan para  anidar.

Se trata de un ascenso cómodo y vistoso, por eso repetimos muchas veces.

Tras una hora de camino aprox., llegamos a la cima. Una vez allí, abrimos las mochilas y cogemos la ropa de abrigo. También algunos frutos secos y chocolatinas para recuperarnos del esfuerzo

Llámame raro o nostálgico, pero algo que nunca falta en mi mochila es la boina de esquiadores, con su inseparable «cangrejo».

Me la puse, como mandan los cánones establecidos en décadas de reemplazos: un poco «torcida» en un amago de cierta, chulería.

Estábamos sentados, comiendo, cuando llegó otra pareja de jóvenes. Su indumentaria, corte de pelo, y demás complementos, bramaban pertenencia a la tribu: el Clan de los intolerantes.

El que acostumbra a subir montes, y el Mugarra es un buen ejemplo de ello, sabe que el espacio en la cima es muy reducido. Eso provocó que las dos parejas de montañeros estuviéramos una junto a la otra.

Los recién llegados, cuchicheaban entre sí en voz baja, en euskera. En un momento dado,  se dirige a mí:

« ¡QUÍTATE ESO DE LA CABEZA! »—vociferó el personaje. Llevo desde que nací en Euskadi, y desgraciadamente, semejantes personajes abundaban en la época oscura.

Aparenté no oírle y seguí comiendo.

« ¡QUÍTATE ESO DE LA CABEZA, O TE LO QUITARÉ YO A LA FUERZA!».

Mi compañero, conociendo la importancia de la prenda para mí, intentó interceder con la amenazante figura:

«Por mucho que le grites, no lo va a hacer. No tienes ni idea lo que ha tenido que sufrir para tenerla»—le contestó.

Lejos de amilanarse, y con la osadía del ignorante, el individuo exigió:

« ¡QUÍTATE ESO DE UNA PUTA VEZ!»

Truje levantó la mirada y la fijó en el imprudente sujeto; sin un atisbo de duda o miedo. Los nudillos blancos.

Juan le avisó:

«Si quieres puedes intentar quitársela tú mismo. Eso sí, te advierto que para cogerla tendrás que matarlo, no tienes ni puta idea de lo que significa para él».

Quizás, en un error de cálculo, sus cartas no le permitían seguir la jugada, y antes de hacer algo de lo que pudiera arrepentirse largo tiempo, tuvo un momento de lucidez.

Quizás pudo comprobar que su amigo no le aguantaba el «farol» y percibía claros indicios de perder semejante apuesta.

Dicho esto, el imprudente apartó la mirada de Truje.

Los dos «presuntos montañeros» recogieron sus cosas e iniciaron el descenso, no sin, cuando ya estaban a distancia prudencial, girarse y lanzar una de esas miradas de cobardes «perdona vidas».

Mi amigo y yo nos miramos y rompimos a carcajadas.

«Creo que se han dado cuenta de lo que les esperaba si se atrevían a hacer algo».

Cualquiera que haya vivido en el País Vasco sabe del ambiente enrarecido, presionante y amenazador impuesto por una minoría de violentos. Hoy en día, gracias a Dios, esto ha cambiado en gran medida, aunque todavía sufrimos algunas reminiscencias de ese tipo de actitudes.

En este caso, semejantes personajes, quizás hubieran acabado de una forma menos satisfactoria, y más justa.

Como dice el refrán chino:

«Nunca bailes delante del Dragón porque pienses que está dormido».




Un afectuoso saludo

Autor: Kepa San Blas, veterano de la Cía. EE.EE LI/51 «Abriendo huella…»

 


 







 

5 feb 2023

General D. José Manuel Vivas Urieta

 


Don José Manuel Vivas Urieta, General de División, y antiguo Teniente de la Compañía de Esquiadores-Escaladores 51/LI, ha sido nombrado, el 11/01/2023, nuevo jefe de la División Castillejos.

Queremos dar desde aquí nuestra felicitación y transmitir nuestro sentimiento de orgullo por un antiguo miembro de nuestra Compañía.