18 may. 2012

Pico de Ory


Muerte de 4 soldados en la marcha al pico de Ory


Una impresionante marcha de la muerte sobre la nieve

Amplio relato de lo acontecido a la compañia española de escaladores que se perdió en el Pirineo durante una tormenta.
Se conocen algunos detalles de la trágica odisea sufrida este fin de semana en el Pirineo navarro por una compañía de escaladores de la división de montaña "Navarra número 62, integrada por 78 soldados, 3 tenientes y 4 sargentos, al mando del capitán don Joaquín Calvo Fernández, los cuales se vieron envueltos en una tormenta de nieve en el pico de Ory, que produjo la muerte por congelación a cuatro hombres:
· Benito Sanz Gómez, de Aranda de Duero
· Manuel Pérez Pérez, de Elgoíbar
· Carlos Izquierdo Basateguí, de Vitoria
· Jesús Santa María Bar­bero, de Burgos
los cuales fallecieron cuando eran trasladados al pueblo francés de Larrau.
Cambio radical de las condiciones meteoroloqicas
La citada compañía, según se afirma, había partído la mañana del viernes del campamento de Ochagavía, en el valle del Roncal, para hacer una marcha regla­mentaria con toda la impedimenta. Sin embargo, como hacía sol, los hombres no llevaban mucha ropa de abrigo. Hacia el final de la tarde Se encontraban ya cerca de la frontera francesa cuando se levantó una niebla espesísíma y, a con­tinuación, comenzó a nevar con una intensidad inusitada. Desorientados por com­pleto, tuvieron la suerte de encontrar a unos cazadores, quienes les indicaron el camino a seguir hasta el pueblo de Larrau, adonde llegaron a las ocho de la noche. En este pueblo fueron atendidos los soldados por el vecindario, que les suministró comida y ropas de abrigo, alojándoles en la sala de fiestas, transfor­mada en dormitorio con algunos haces de paja. La gendarmería de Tardets había sido advertida del hecho, que puso en conocimiento de las autoridades depar­tamentales.
Reanudación de la trágica marcha
Ignorando que a poca distancia del pueblo la nieve tenía un metro de espe­sor, los soldados decidieron abandonar Larrau a las cinco y media de la mañana del sábado. La tragedia habría de producirse poco tiempo después, entre los puntos llamados Burkeguy y Uthurceneta, según precisan los franceses, que tan decisivamente han colaborado en el salvamento de los soldados. El viento soplaba a cien kilómetros por hora y la nieve que caía no permitía la marcha de la columna, que hubo de dispersarse. Algunos consiguieron reagruparse y tuvieron la suerte de hallar unos automóviles abandonados, donde Se refugiaron, otros encontraron una cabaña y un grupo mandado por un teniente consiguió Ilegar hasta Larrau, y dar la voz de alarma. Seguidamente el capitán de la gendarmería de Oloron movilizó a todos los equipos de esquiadores de la zona, que partieron hacia el lugar del suceso, junto con voluntartos de los pueblecitos de la comarca, que dieron pruebas de un alto sentido de solidaridad humana, colaborando con las fuerzas esquiadoras de la gendarmería francesa. Por otra parte, los helicóp­teros de la Protección Civil, que también habían sido alertados, se trasladaron en seguida a Larrau y comenzaron a actuar, recogiendo uno a uno a todos los soldados que se hallaban perdidos entre la nieve, alguno de los cuales ya presen­taba síntomas de congelación. También recogieron a los cuatro que habrian de perecer en el camino hacia Larrau.
Regreso a España
Para las once de la noche la compañía de escaladores se encontraba en el citado pueblo, que ha sido testigo de esta alucínante historia padecida por los soldados españoles. Desde Larrau, en camiones del Ejército francés, y acompa­ñados por sanitarios y oficiales de la gendarmería, así como por el cónsul de España en Pau, partieron hacia España, llegando al puente Internacional de Irún a las cuatro de la madrugada del domingo, con las cuatro víctimas anteriormente citadas. Otros tres soldados, dada su gravedad, hubieron de quedar hospitalizados en Oloron y Pau, Sin embargo, en la tarde de hoy lunes han sido traídos al Hospital Militar de San Sebastián y se encuentran fuera de peligro. En el Hospital Militar de esta capital fueron internados asimismo otros siete soldados con sín­tomas de agotamiento y conjuntivitis. El resto de la expedición continuó el mismo domingo hacia Pamplona, donde radica la división número 62. Los cadáveres de las cuatro víctimas fueron velados en el hospital de San Sebastíán, adonde acudió el Capitán General de la VI Región Militar a depositar una corona en los fére­tros de los soldados muertos, que posteriormente fueron trasladados en ambu­lancia y acompañados de sus familiares, a sus puntos de origen.
Recuperación del material
Según fuentes de información francesa, durante el día de ayer domingo, la gendarmer-ía estuvo recorriendo la zona del suceso para recuperar el material que había quedado entre la nieve y, al propio tiempo, ver si en las cabañas de los cazadores había quedado alguna otra. persona, a la que también pudo sorprender la borrasca. La colaboración que han prestado los franceses para salvar a los soldados ha sido abnegada y ejemplar, tanto por lo que se refiere a la gendar­mería como a la población civil. El gobernador militar de Guípúzcoa, que se hallaba en el puente internacional aguardando el regreso de las fuerzas españo­las, expresó a los jefes mIlitares franceses que les acompañaron el agradecimiento del Ejército Español por la colaboración decisiva que prestaron.

La prensa regional francesa publica hoy algunas fotos del suceso, que son de un patetismo verdaderamente conmovedor. La televisión de París ofreció también ayer domingo algunas imágenes de esta odisea desgraciada que ha emocionado profundamente en ambos países.

Transcripcion de la noticia publicada en La Vanguardia el dia 27 de Octubre de 1964.


Lapida, situada a la entrada del cuartel en Aizoain, en recuerdo de los caidos en 1964.




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