8 ene. 2015

EL BATALLÓN ALPINO DEL GUADARRAMA


Los inicios del Batallón Alpino del Guadarrama, fueron dobles pues se formaron más o menos a la vez dos unidades que posteriormente se unirían.

La primera unidad Alpina se forma en Septiembre de 1936 en la Zona de Cercedilla, donde una serie de jóvenes y aficionados al esquí forman el “Batallón Alpino Juventud” previa autorización de las Juventudes Socialistas Unificadas, que ponen al mando del mismo a Raimundo Calvo y estableciendo su base en un Palacete requisado de la Calle de Velázquez, y como Comisario a Eduardo Muñoz. La presentación tuvo lugar en el Coliseo Pardiñas, con todos los tópicos del momento, incluido un pase de la película Rusa “Los Marinos de Kronstad¨.

Una vez formada la primera compañía y tras un pequeño periodo de instrucción militar se trasladan a la sierra, instalando su puesto de mando en la Casa Forestal de los Ingenieros de Montes en las Dehesas de Cercedilla, en lo que fue el restaurante “Casa Cirilo”.

A comienzos de Noviembre de 1936 se incorpora la 2ª Compañía, quedando el Batallón organizado de la siguiente forma:
  • Comandante: Raimundo Calvo. 
  • Teniente Ayudante: Vicente García. 
  • Comisario: Eduardo Muñoz. 
1ª Compañía: 
  • Capitán: Miguel Condes. 
  • Tenientes: Luis Velázquez, Luis Cos y Miguel Ruiz. 
2ª Compañía: 
  • Capitán: Jesús Velázquez. 
  • Tenientes: Casildo Fernández, Francisco Sánchez, Germán Largo.
La segunda unidad Alpina , y de forma paralela, se formó igualmente a partir de un grupo de aficionados a la montaña y los deportes de invierno y de tendencia comunista, quienes exponen la idea de formar una unidad de esquiadores a partir de los que en ese momento se integraban en el 5º Regimiento.

De esta manera se formaría el denominado “Batallón Alpino del 5º Regimiento” con sede en la calle Gaztambide de Madrid, y al mando del mismo se designa al Capitán de Milicias Joaquín Rodríguez López, de profesión mecánico de máquinas de escribir afiliado a la UGT , pero también uno de los mas entusiastas miembros del Montañismo Madrileño. Para Comisario Político se designa a Teógenes Díaz Gabín, comunista y a la vez veterano montañero.

Una vez uniformada y equipada esta primera compañía sube al puerto de Navacerrada el 14 de Octubre de 1936, instalándose en el chalet de la Sociedad Española de Alpinismo Peñalara y en el chalet del Club Alpino Español en el cercano puerto de Cotos y con los siguientes mandos:
  • Capitán: Luis Balaguer. 
  • Comisario: Vicente Olmos. 
  • Tenientes: Francisco Molina, Alejandro Gutiérrez, y Luis Guillón.
Mientras tanto una segunda compañía del 5º Regimiento seguía en el cuartel de Gaztambide la instrucción, aun así entraran antes en combate que sus compañeros de la primera. La situación de Madrid estaba tan apurada que son trasladados a primera línea del frente en la Ciudad Universitaria, teniendo las primeras bajas en combate del batallón.

El 17 de Noviembre de 1936, con la cosa algo mas tranquila, la compañía es trasladada a Navacerrada uniéndose con la primera y alojándose en el Centro Militar de Montaña. Sus mandos fueron:
  • Capitán: Santiago Aguado 
  • Comisario: Jacinto Barrios 
  • Tenientes: Miguel Arribas, José Pérez, Ernesto Matesanz.
A ambos batallones, rápidamente se alistarían deportistas de casi todos los clubs de montaña y esquí de Madrid: Peñalara, Alpino Español, Sociedad Deportiva Excursionista de Salud y Cultura y otro muchos de menor relevancia.




FUSIÓN

A primeros de diciembre de 1936 se produce la fusión de ambos batallones, pasando a denominarse “Batallón Alpino” siendo la 1ª y 2ª compañías las provenientes del 5º Regimiento y las de las Juventudes Socialistas la 3ª y 4ª. El Comandante Jefe será Raimundo Calvo.
A primeros de Enero de 1937 se formó la 5ª compañía con pobladores de la sierra que habían huido de sus casas en julio al quedar en zona nacional, quedando al mando del Capitán Alejandro Gutiérrez.

A primeros de Septiembre de 1937 se completa la 6ª compañía de fusileros, al mando del Capitán Ambrosio Tiedra en base a nuevos reclutas y reclamando de otras unidades al personal con conocimientos de montañismo.

La nueva unidad fue desplegada por las alturas del puerto de Navacerrada, donde quedaron establecidos el mando y las dependencias del batallón en el Hotel Victoria, junto a la estación de ferrocarril.

Para el “Batallón Alpino”, el mando del Ejército Popular no tenía previsto su entrada en combate de forma masiva, pues su alta especialización para aquella época los hacia imprescindibles para vigilar y controlar una amplia extensión de terreno, aunque claro está, si tenían que entrar en acción lo harían.

Tenían que cubrir el dilatado frente de casi 50 kilómetros de cumbres, la mayor parte por encima de los dos mil metros de altitud, que se extienden desde la Peña de la Cabra, al levante del puerto de Navafría, hasta la cima de la Peñota, ya cerca del Alto del León. 

Adiestrados para la guerra de Alta Montaña y equipados con uniformes de esquiador, los combatientes del batallón debían guardar las posiciones republicanas en lo alto de la sierra desde septiembre hasta mayo, siendo después relevados por tropas convencionales de la 28ª y 29ª Brigadas.

Sus misiones fueron principalmente las de vigilancia del enemigo mediante patrullas continuas y el control de los pasos de la sierra. Para ello se organizan por compañías completas que se relevarían cada diez o quince días en las posiciones de montaña y donde pernoctan en las pocas cabañas de pastores existentes o en refugios construidos por ellos mismos, pasando los de descanso a zonas de retaguardia en el Puerto de Navacerrada o bien de permiso en los pueblos mas bajos, casi siempre en Cercedilla.

La tranquilidad del frente durante el primer invierno de la guerra permitió a los mandos republicanos convertir las laderas del puerto en un improvisado campo de instrucción, donde a marchas forzadas, los oficiales instructores, en su mayor parte procedentes del Club Alpino Español y la Sociedad de Alpinismo Peñalara, adiestraban en la práctica del esquí a los voluntarios de los pueblos de Rascafría, Lozoya, Navacerrada o Valsaín, que se destacaban por su gran conocimiento del terreno serrano, muchos de los cuales no habían visto unas tablas en su vida.

A lo largo de toda la guerra se llevaron a cabo algunas rectificaciones de líneas que trajeron consigo frecuentes escaramuzas y, en ocasiones, audaces golpes de mano en los que pequeñas patrullas de esquiadores formadas por cinco o seis hombres armados con fusiles y ametralladoras, recorrían las cumbres en misiones de vigilancia o distracción del enemigo.




1936

Poco después y en consecuencia con la organización del Ejercito Popular, que intentaba una homogeneidad de unidades, y al igual que hizo con los batallones de montaña del Pirineo y de las unidades alpinas Astur-Leonesas y de Andalucía, el “Batallón Alpino” pasa a denominarse “Batallón de Montaña del Ejercito del Centro”.

1937

En Mayo se produce la ofensiva republicana hacia Segovia en la que el “Batallón Alpino” tuvo encomendado el ataque a posiciones nacionales de la Cumbre del Nevero.
Fue el 1 de Septiembre de 1937 en el Monasterio del Paular, toma el mando el hasta entonces Capitán de la 1ª Compañía, Alejandro Gutiérrez Rivera, y están presentes en el acto las seis compañías de esquiadores y las unidades anejas: Unidad Sanitaria, Cuerpo de Tren y Combate, Transmisiones y Plana Mayor. 

El 13 de Diciembre de 1937 las compañías vuelven a patrullar por los puertos, ampliando a los ya citados de Navacerrada y Cotos, los de Reventón y Malagosto, así como los sectores de Fuenfría y Peñalara. Las patrullas se amplían, llegando a puntos que se encontraban incluso por detrás de las líneas enemigas como fue el caso de La Atalaya, al norte de La Granja y todo ello gracias al trabajo realizado en el verano donde se prepararon refugios y se almacenó comida y leña. La libertad que les daba el inmenso terreno nevado, les dio una confianza que a la larga les resulto fatal.

En diciembre de 1937 la distribución del “Batallón Alpino” por la Sierra del Guadarrama era la siguiente:
  • 1ª Compañía y Compañía de Ametralladoras: km.30 carretera de la Granja, la Camorca y alrededores. 
  • 2ª Compañía: Dehesas de Cercedilla, Peña Águila y La Peñota. 
  • 3ª Compañía: Fuenfria, Montón de Trigo y Cerro Minguete. 
  • 4ª Compañía: Peña Citores, Peñalara y Puerto de los Cotos. 
  • 5ª Compañía: Navacerrada y Guarramillas. Se relevaba cada 15 días con la 1ª Compañía. 
  • 6ª Compañía: Malagosto, el Reventón y Parache.
Los efectivos ascendían a 35 Oficiales, 58 Suboficiales, y 774 de Tropa, con el siguiente armamento: 
  • 565 Fusiles. 
  • 19 Fusa.
  • 10 Ametralladoras.
  • 25 Pistolas.
  • 12 Lanzabombas.
1938

Una de las patrullas habituales en busca de información se hacía desde el Puerto de Malagosto hasta las proximidades del Pico y Puerto del Nevero, pero la rutina y el exceso de confianza hizo que la patrulla se realizase todos los días por la tarde y a la misma hora.

Conocedores de esto, el 7 de febrero de 1938 , la patrulla cae en una emboscada por parte de dos secciones de esquiadores del Ejercito Nacional en las inmediaciones del Pico del Nevero, muere un soldado y otros dos resultan heridos, mientras la patrulla consigue evadirse y bajar a Rascafria, llevando a hombros a los heridos. Este fue uno de los pocos combates que se produjeron entre esquiadores de ambos bandos.

Uno de los episodios de esta guerra de emboscadas que nunca registraron los libros de historia pero que tiñeron de sangre las cumbres del Guadarrama, tuvo lugar en Marzo de 1938, concretamente en la noche del 8 al 9, se inició por parte de tres compañías nacionales de Requetés, que habían ascendido por las laderas segovianas del Puerto del Reventón, convenientemente atados con trapos los cascos de los caballos para evitar cualquier ruido, sorprendieron a una sección de treinta esquiadores republicanos. En el tiroteo que se produjo en lo alto del puerto cayeron muertos doce soldados del “Batallón Alpino” y el resto hubo de huir a Rascafría. Este ataque era parte de un intento nacional de desalojar a las tropas republicanas de sus trincheras entre Peñacabra y Peñalara, pero un contraataque de los esquiadores impidió que cayeran mas posiciones, aparte de la referida del Reventón y el puerto de Malagosto, que ya no se recuperaron. Por parte del Ejército Nacional la ofensiva terminó con la ocupación de los Puertos de Malagosto, Flecha y Reventón. Durante esos primeros días se sucederían los duros combates entre ambos bandos, dando como resultado la pérdida de la mayor parte de la Sierra del Guadarrama por parte del Ejercito Popular.

Pero mucho peor que las luchas fueron las extremas condiciones climatológicas que hubieron de soportar las tropas del batallón que, durante todo el invierno, permanecían refugiadas en simples abrigos excavados en el suelo y enterrados en la nieve, mientras que en el exterior temperaturas de veinte grados bajo cero "mataban de frío a los mulos".

Este hecho hace que el mando de ese Sector, se plantee destinar a los esquiadores que han sobrevivido a ocupar posiciones que pudieran ser de mas interés estratégico, como son las lomas cercanas a Valsaín y la Granja.

A partir de ese momento los esquiadores se dedicarían casi exclusivamente a efectuar algunas patrullas de información y pequeños golpes de mano durante el resto del verano y hasta el final de la Guerra.

1939

Los últimos mandos del Batallón en Marzo del 39:
  • Mayor Jefe: Jesús Velázquez Rubio.
  • Comisario: Pablo Aparicio. 
  • 1ª Compañía: Teniente Crescencio Montenegro. 
  • 2ª Compañía: Capitán José Pérez Leatherdale. 
  • 3ª Compañía: Capitán Vicente García. 
  • 4ª Compañía: Capitán Ricardo Palacios. 
  • 5ª Compañía: Teniente Victoriano Rodríguez. 
  • 6ª Compañía: Capitán Ambrosio Tiedra. 
  • Cia Ametralladoras: Capitán José Liaño.
El 28 de Marzo de 1939, se recibió la última orden en el Batallón, para ser cumplida al día siguiente 29 de marzo, recoger el armamento y equipo para marchar a Cercedilla y entregarlo en la plaza de dicha localidad al Ejercito Nacional, luego disolverse. Pero unos cuantos miembros de dicho batallón, decidieron no obedecer esta última orden, tiraron las armas y granadas al río Eresma y emprendieron la marcha a pie hacia Madrid.

Años después y a raíz de un encuentro casual de algunos de sus miembros, decidieron reunirse periódicamente, actividad que a pesar de los casi setenta años transcurridos se sigue haciendo.






Material y uniformidad del “Batallón Alpino”

Al principio se utilizó el material de esquí y escalada propiedad de los propios milicianos o el existente en los clubs de montaña y tiendas especializadas de Madrid. También el que se encontraba en el centro de Instrucción Militar de Montaña de Navacerrada. Hasta mediados del 37 no llegó a la unidad un gran envío de botas y esquís fabricados en Cataluña, con lo que se pudo homogenizar este material.

Los esquís en los comienzos de la unidad fueron de muy diversas marcas, tanto nacionales, en madera de fresno, como extranjeras, por lo general fabricados en hickory, de mucha mejor calidad pero muy caros. Fabricados de una sola pieza de madera con fijación metálica por correas al talón de la bota. Las botas eran de cuero resistente, suela lisa y caña media, con dos láminas metálicas a los lados para ajustarlas en las fijaciones de los esquís.

El primer uniforme técnico en el invierno de 1936 consistía en:

Ropa Interior:
  • Camiseta y calzoncillos de punto de lana fina. 
  • Camiseta de tejido corriente. 
  • Jersey holgado de lana gruesa. 
  • 2 Pares de calcetines: unos de lana fina y sobrepuestos, otros de lana gruesa. 
Ropa exterior:

  • Pantalón de paño recio amplio. 
  • Blusa larga con capuchón impermeable al agua y al aire ( tipo anorak Noruego), confeccionada con tela de avión o en su defecto con cualquier tela fina una vez impermeabilizada. 
  • Gorro con protección del frente y las orejas. 
  • Guantes corrientes de lana fina, sobre ellos manoplas con 3 dediles (para poder utilizar el fusil).
  • Botas impermeabilizadas.

Este uniforme era en loneta blanca, aunque también se usó otro modelo, de una sola pieza tipo mono.

En los primeros meses de 1937 mejoró mucho la uniformidad y el equipo, con gorros de lana gruesa parecidos a los rusos y chaquetones fabricados con tela de avión. Para los veranos, muy calurosos en la Sierra, se usaba la uniformidad típica de Infantería, con el añadido de unos pantalones cortos por el día, cambiando por las tardes y noche, mucho mas frescas, a uno largo muy amplio de tejidos ligeros abrochado bajo el tobillo. Camisa, jersey de lana, capote y gorra tipo Noruega completaban la uniformidad de verano. La bota era diferente de la de esquiar, de cuero mas ligero y con la suela con tachuelas metálicas, usándose también las tradicionales abarcas con suela de goma de camión.

En el invierno del 37, el uniforme Blanco varió. El anorak paso a un modelo mas largo y de mejor calidad, hasta la mitad del muslo, de tejido mas impermeable y resistente. La mochila paso a ser del tipo “Bergmann” con armadura metálica, algo pesada pero resistente.


Originalmente publicado en:


Resumen de un trabajo excelente realizado por D. Jacinto M. Arévalo y publicado en el Boletín Informativo del Grupo de Estudios del Frente de Madrid y algunas aportaciones de usuarios del Foro de Historia Militar “Gran Capitán”. 

EL BATALLON ALPINO DEL GUADARRAMA
JACINTO M. AREVALO MOLINA , LA LIBRERIA, 2006

ISBN 9788496470347




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