9 jul 2019

La Linea P en Navarra

LA ORGANIZACIÓN DEFENSIVA DE LOS PIRINEOS EN NAVARRA




Preámbulo

Quien se haya acercado a los Pirineos, sea con la intención de ascender a cualquiera de sus emblemáticas cimas o simplemente con el ánimo de pasear con la familia recorriendo uno de los senderos que nos aproxima a la frontera con Francia, se habrá dejado sorprender por alguno de los numerosos búnkeres que pueblan el lado sur de la muga navarra. Desde las dolinas y simas de la kárstica Sierra de Larra hasta el ondulado paisaje de verdes colinas de Bera y Otsondo, pasando por los hayedos de Irati, la muga fronteriza aparece salpicada de pequeñas fortificaciones, restos de nuestra historia contemporánea, que lo son ineludiblemente también del Pirineo y, por ende, de España. Fortificaciones que inevitablemente habrán de despertar nuestra curiosidad. 

Y esta es precisamente la finalidad del presente trabajo, mostrar al curioso lector, experto montañero,  sencillo excursionista, al erudito historiador, y, ¿por qué no?, al público en general, la historia de nuestros búnkeres.

¿Qué son, por qué están ahí, para qué sirven o sirvieron? ¿Cuántos y dónde se localizan? Y presentarlo del modo más atractivo que hemos encontrado, recorriéndolos de un modo fácil, cómodo y apetecible.

Presentaremos a continuación varios recorridos por el Pirineo navarro, entrelazando diversas obras defensivas, escogidos aquéllos por la belleza del entorno y la accesibilidad de la ruta (aptos para todos los públicos) y seleccionando las fortificaciones según su estado de conservación, ubicación y finalidad.

Así nos adentraremos entre las hayas de Quinto Real para descubrir un nido de ametralladoras, ascenderemos por el valle de Urquiaga o la regata de Irurita para estudiar un asentamiento de mortero o de cañón antitanque, nos asomaremos a los riscos de Belagua para otear la panorámica desde un observatorio, nos perderemos entre las galerías de un abrigo de Sección en Erratzu.

De modo es que el trabajo se ha realizado aprovechando los ejercicios y marchas que hacen las unidades del Regimiento para completar su instrucción y adiestramiento en el conocimiento de la montaña, prácticas de topografía, preparación física, endurecimiento y liderazgo. 

Esta primera búsqueda nos obligó a tomar conciencia de la magnitud del proyecto, pues enseguida reparamos en que nuestros 50 búnkeres no son sino una insignificante aproximación a la realidad de la Organización defensiva de los Pirineos en Navarra; realidad que debería abarcar 1.814 obras de fortificación, dato que constatamos merced a la colaboración prestada por el Archivo General Militar de Ávila, y al que desde aquí agradecemos su apoyo.

Pues bien, tras una fase de estudio en los fondos del Archivo, nos dispusimos a localizar todas y cada una de las obras. Nuestro trabajo de campo arrojará un resultado de 221 búnkeres localizados. ¿y por qué no 1.814? Simplemente porque muchos no se llegaron a construir, otros fueron demolidos según necesidades de infraestructuras o por el propio Ejército, y otros, la propia naturaleza los sepultó o hizo impracticable su localización. Pero de todo esto nos ocuparemos más adelante. Cada cosa a su tiempo. 


El marco historico

Nos ubicamos en el verano del año 1937. El curso de nuestra última guerra civil nos sitúa próximos a finalizar la denominada como Campaña del Norte y la República aún mantiene la frontera francesa correspondiente a parte de Aragón y Cataluña. Los nacionales sienten la necesidad de controlar ese flanco norte en su avance hacia el este, previendo posibles infiltraciones de republicanos huidos a Francia o ataques en fuerza desde el norte, como de hecho ocurrió más adelante (sucesos de los valles de Roncal, Roncesvalles y Arán en octubre de 1944). Se inician entonces los planes y el estudio de la posible organización defensiva del Pirineo. 

Finalizada ya la contienda fratricida e iniciada la conflagración mundial, se da en 1940 la orden de inicio de los trabajos reforzando la fortificación en la zona de Irún (línea Vallespín), en ese momento limítrofe con la Francia ocupada por los alemanes, y continuando con el resto en octubre de 1942. Sin embargo no será hasta noviembre de 1943, momento en que España adopta la posición de estricta neutralidad, que se acomete definitivamente el proyecto. 



En suma, aunque se llevó a cabo una planificación defensiva, nunca quedó definido contra quién habría de protegerse, variando el enemigo en función de las circunstancias; la opinión más extendida es que inicialmente sería contra las fuerzas republicanas y el maquis, más adelante contra una invasión alemana, y, a la postre, del posible avance aliado hacia el sur.

Pero, ¿en qué consistía el proyecto? La organización defensiva del Pirineo implica una línea de 450 km de longitud, desde Port de la Selva hasta Fuenterrabía, desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico.

Apoyándose en la barrera natural de la cordillera pirenaica se planifican una serie de posiciones defensivas (búnkeres) ocupadas con fuerzas regulares y unos obstáculos apoyados en el propio terreno que deberían ser batidos por el fuego de las armas y unos planes de destrucciones y obstaculización sobre las principales vías de penetración. Todo ello, en su conjunto, más las operaciones inherentes para llevarse a cabo la defensa, constituyen la Organización Defensiva del Pirineo. El esfuerzo conllevará la adecuación de carreteras y pistas además de los implícitos trabajos de ingeniería y fortificación.

Las labores de construcción se llevaron a cabo bajo duras condiciones de trabajo atendiendo a su ubicación en la montaña, alejada en muchos casos de núcleos de población con escasas vías de comunicación, viviendo por tanto en tiendas de campaña y soportando muy bajas temperaturas y una adversa climatología; además, al menos en sus inicios, sin disponer de herramental y maquinaria pesada.

Las Unidades regulares que intervinieron en su construcción fueron el Regimiento de Fortificación nº 1 (1938-43) que se creó al efecto en Pamplona en base al reemplazo de 1928; los Regimientos de Fortaleza nº 1 (1943-60) y nº 2 (1947-60) dedicados a la realización de obras de fortificación y trabajos de pista, conservación y vigilancia; y el Regimiento de Zapadores nº 5 integrado en la División de Montaña "Navarra" nº 6 y que realizó sus prácticas en Aizoain, donde actualmente todavía se conservan 4 búnkeres. 

Para abordar el proyecto, la línea pirenaica se organiza en 3 sectores (oriental, central y ... occidental) correspondientes a la frontera catalana, aragonesa y vasco-navarra respectivamente; éstos se dividen a su vez en 18 subsectores y 166 núcleos o centros de resistencia sucesivamente, correspondiendo 93 a Cataluña, 20 a Aragón y 53 a País Vasco y Navarra. Se observará que la menor proporción recae sobre el Pirineo Central, aquél que por más abrupto Y por su complejidad ortográfica ofrece mayores zonas pasivas que impiden o limitan enormemente el movimiento, mientras que los sectores este y oeste brindan más y mejores accesos, esto es, vías de penetración hacia el sur.

De modo que nuestro trabajo abarcó sobre el papel  las 1.814 obras de fortificación ya mencionadas, organizadas en 42 centros de resistencia (en adelante CR) y 4 subsectores.

Para finalizar esta introducción histórica mencionaremos que la descrita línea defensiva vino a conocerse popularmente y de modo equívoco como Línea P (habrá de entenderse que P por Pirineos), acaso por añadir un rasgo novelesco de nombre en clave o de secretismo a toda la historia, sin que ello tenga ninguna base documental contrastada.


La organización defensiva

Entraremos ahora en el detalle y descripción de las posiciones defensivas, sus características, los tipos de armas que debían alojar, para qué servían, número de personal que necesitaban éstas, finalidad de su ubicación, etc.

Tornaremos corno referencia el centro de resistencia (CR) para iniciar nuestra exposición. 

Corno ya indicáramos, 42 en el Pirineo navarro, y cada uno de ellos organizado en distintas obras de fortificación: asentamientos de fusil ametrallador, ametralladora, mortero, cañón anti tanque, antiaéreo; deberá contar además con un puesto de mando, uno o varios observatorios, diversos abrigos para el descanso del personal que atendía la defensa y depósitos de munición, víveres y material. Obviamente, éste sería el caso más completo, ya que ni todos los CR dispusieron de todos los elementos enumerados, ni todos ellos se han conservado. Así, el CR dispondrá de una media de 34 obras y una dotación de aproximadamente 500 hombres, cuya entidad equivale a una Unidad militar tipo denominada Batallón. Y aunque en algún momento se describió la organización defensiva como una línea esto dista mucho de ser exacto por cuanto que las distintas posiciones se encuentran desplegadas en profundidad dentro del CR, y éstos a su vez dentro del subsector al que pertenecen. 

Recordemos que la finalidad es detener el avance sobre una vía de comunicación.

Precisamente porque se trata de una posición defensiva, normalmente el búnker se encontrará enmascarado -escondido o camuflado- en el terreno y la vegetación, y con el transcurso de los años, todavía más, hasta que en muchos casos haya sido completamente sepultado, sin dejar más rastro que un simple túmulo.

En la construcción de las obras más importantes (asentamiento, abrigos y puestos de mando) se empleó el hormigón armado, mientras que muchos de los simples pozos de tirador que daban cobertura y protección a los asentamientos de las armas colectivas (ametralladoras, cañones, etc.) fueron simplemente excavados a pico y pala en el terreno, así como los ramales o pasillos que los enlazaban, de modo que es fácil deducir que la inmensa mayoría de estas últimas obras defensivas no hayan superado el paso del tiempo y el inexorable avance de la naturaleza.

Exponemos a continuación las particularidades de cada obra de fortificación: 


Asentamiento de fusil ametrallador y ametralladora.

De planta circular o cuadrangular, de aproximadamente 4 m2 y un pasillo de acceso. Cuenta en su interior con varios vanos para alojamiento de munición y una o dos troneras o ventanucos orientados hacia la dirección o direcciones a cerrar -cubrir por el fuego- disponiendo de una "banqueta" central para colocar el arma.



Asentamiento de mortero.

Puede ser de dos tipos, de 50 mm o de 81 mm, siendo el más común éste último. Obra de planta cuadrangular, lleva adosado en el exterior una plataforma horizontal con una banqueta circular elevada de unos 3 m de diámetro para el asentamiento del mortero. El refugio para el personal (que es también depósito de munición) y el asentamiento están unidos por un pasillo y escalera. 

Asentamiento de ametralladora antiaérea.

Similar al anterior, el asentamiento del arma es un espacio normalmente semicircular pero que no suele disponer de plataforma elevada. Para permitir el tiro antiaéreo se localizan en posiciones elevadas y libres de obstáculos en todas direcciones, estando el refugio por debajo del nivel del asentamiento. El pasillo que une ambos, en pendiente, es más amplio y rectilíneo.


Asentamiento de cañón contra carro o anti tanque.

Planta alargada, mucho más espacioso que los anteriores debido a las dimensiones del cañón y a la necesidad de introducirlo rodando en la posición y maniobrarlo dentro. 



Observatorio y Puesto de Mando.

Su forma y dimensiones son muy variables, en función de la importancia del sector a defender y siempre construidos en los puntos más elevados. No se trata de una obra defensiva sino de un lugar desde el cual observar y dirigir las acciones de la defensa. 


Refugios o abrigos.

Servían de lugar de descanso a la guarnición que ocupaba las posiciones. Habida cuenta del ambiente de montaña, eran de suma importancia para protegerse de las inclemencias del invierno. Consistían en una gran galería excavada en la propia roca y siempre a retaguardia de las posiciones defensivas. 


Depósitos de munición, víveres o material.

También a retaguardia, construidos en grupos de tres galerías unidas.



Fortaleza.

Se trata del caso más completo, preparado para alojar varias ametralladoras y una Unidad de entidad Sección. 



Pozo de tirador fortificado.

De planta circular y 1 m aproximadamente de diámetro por 1,2 m de profundidad. 




Los recorridos que presentamos a continuación han sido escogidos en base a los mencionados centros de resistencia (CR) que obviamente coinciden con zonas claves del terreno, No olvidemos que se trata de una organización defensiva, de modo que esta zona clave cierra una vía de penetración, es decir que normalmente incluye un paso de montaña (puerto o collado), una o varias vías de comunicación (carretera, pista, camino o senda) y alguna altura dominante (colina, peña o loma) desde la que controlar el área de responsabilidad de defensa asignada al CR. 

Se ha tratado que cada recorrido incluya además todos los tipos de fortificación que ya hemos estudiado, seleccionando los más accesibles y en mejores condiciones de conservación, que nos permitan visitar el interior de forma cómoda y segura, comprender su función e interpretar su misión táctica. Por supuesto el recorrido está diseñado para permitir su aproximación en vehículo, el aparcamiento del mismo y el acceso hasta los búnkeres de forma fácil y cómoda.

Recorrido nº1: Collado de Urquiaga Oeste.
Recorrido nº2: Collado de Urquiaga Este.
Recorrido nº3: Quinto Real. 
Recorrido nº4: Alkurruntz y el Puerto de Otsondo
Recorrido nº5: Puerto de Ibañeta y Guirizu. 
Recorrido nº6: Collado de Eskisaroi. 
Recorrido nº7: Erratzu y el Puerto de Izpegi. 



Consejos prácticos. 10 reglas básicas para salir al monte.

Todos los recorridos discurren por parajes de montaña media, de incomparable belleza, pero montaña en todo caso, por lo que, para aquellos exploradores menos avezados en la práctica de esta actividad, nos hemos permitido incluir algunos consejos. Únicamente, insistimos, indicaciones muy básicas de seguridad a tener en cuenta siempre que vayamos a salir al monte, sin ningún ánimo de preocupar a nadie, se plantean para prevenir posibles despistes o accidentes que en montaña podrían resultar fatales. Quizá parezcan muy simples y lógicos, pero por desgracia su incumplimiento es lo que provoca los accidentes. 
  1. No salir nunca solo.
  2. Planificar la jornada antes de salir: horario, previsión meteorológica, itinerario, equipo y material a llevar, etc. 
  3. Dejar dicho (amigos, familiares, etc.) cuáles son nuestras intenciones (al menos, lugar al que nos dirigimos).
  4. Vestir ropa adecuada al esfuerzo a realizar y la zona en que me vaya mover. Por ejemplo, a pesar del calor, será conveniente vestir pantalón largo, evitaremos problemas con zarzas y ortigas, máxime en el caso que nos ocupa. 
  5. Llevar un teléfono móvil y baterías de repuesto. 
  6. En la mochila, siempre algo de agua y algún alimento (frutos secos, chocolate, barritas energéticas). Un bastón siempre viene bien en las bajadas, para acceder al interior del búnker, etc. 
  7. Prever algo de ropa de abrigo (aunque sea verano) y prenda para la lluvia (impermeable ligero). También proteger la cabeza (gorra en verano y gorro de lana en invierno), En el coche dejar ropa seca de repuesto. 
  8. Emplear cremas foto protectoras (piel y labios). Protegen del sol y del frío. 
  9. Atención a los días de viento (incluso en verano) especialmente cuando éste sopla del noroeste trayendo la niebla y provocando la desorientación. 
  10. En el caso de querer explorar el interior de algún búnker, recordad llevar linterna. Aconsejable tipo frontal que nos libera las manos.


Conviene recordar que si bien en el mes de octubre el bosque presenta un espectáculo de colores y la temperatura es normalmente idónea para la marcha, también es la época propicia para la caza de la paloma, atención pues en las divisorias y en las proximidades de los puestos. 

Por último, una llamada de atención relativa al escrupuloso respeto al medio ambiente , evitando dejar restos de nuestro paso o basuras de cualquier tipo, y por supuesto, nada de encender fuego (atención, fumadores), Respetemos la montaña y su entorno, su flora y su fauna.

.../...

Nota aclaratoria:

Esta publicación es original del Regimiento de Infantería América 66 de Cazadores de Montaña y la Fundación Diario de Navarra.

Cuando llego a mis manos, sin dudarlo, pensé que era necesario darle publicidad, y que las personas interesadas por la temática pudieran conocer esta gran obra, fuera de Navarra o de la difusión de Diario de Navarra.

Doy las gracias al Coronel Vaquerizo por darme permiso para poder publicar la introducción de esta gran obra y animo a los lectores a continuar la lectura con los recorridos publicados por Diario de Navarra. 

Existe una pagina web con información de las rutas:

http://linea-p.spiki.org/?fbclid=IwAR0B1aAE27LLHfyLk262HDEtHcLb0-Una8n3WvD1O-nT7mYjmmfMKXtRwGg





J. Florencio, 2º/84.


16 jun 2019

Vida y Movimiento en Montaña Invernal (y 6)

La Peña San Martín

El tributo de las tres vacas que se celebra todos los años
Esta vez me permito ilustrar esta marcha con el ancestral y conocido tributo de las tres vacas que todos los años se celebra en dicho lugar.

Esta marcha fue la última, iría toda la Compañía junta, bajo el mando del Capitán. No tenía dificultad pues se trataba en ir por la carretera nevada desde el refugio hasta el hito que identifica el lugar.

Es una marcha bonita y durante su transcurso unas veces estas en España y otras en Francia.


Para empezar se distribuyó la situación de cada sección en la marcha. Mi sección, Armas de Apoyo, abriría la marcha, y mi patrulla sería la que debía abrir huella con los esquís, foqueando. Hasta este momento siempre nos habían elegido para ir en último lugar.


 Jejejeje. ¡Que distinto es ir abriendo huella!

Al ir los primeros eres tú el que marca el ritmo, más aún, si vas el primero, si coges ritmo.

¿Qué ritmo impusimos?

Muy alto, y sin darnos cuenta. Nos animábamos entre los tres para ir más rápido. Ademas era como un desquite de las anteriores marchas.

A la hora (más o menos) nos ordenaron parar. Se acercó nuestro Teniente y nos preguntó:

¿Estáis cansados?

NO, MI TENIENTE.

Respondimos al unísono (además, no se admitía otra respuesta a esa pregunta).

Hay un mando que se encuentra un poco mal y le cuesta seguir la marcha, debéis aflojar.

A LA ORDEN MI TENIENTE.

El Teniente se marchó y a nosotros se nos puso una sonrisa maliciosa mientras nos mirábamos entre nosotros.

¡Jejeje, hay un mando que lo está pasando mal!

Pues a tirar a muerte.

Emprendimos de nuevo la marcha tirando más rápido. Nos conjuramos...


¿Qué paso?

Pues al rato nos ordenaron parar de nuevo. Se acercó el Teniente y nos dijo:

Os va a relevar otra patrulla..., descansad y esperar a que pase la gente y luego os ponéis al final.

A LA ORDEN MI TENIENTE.

Así que vimos como pasaba toda la Compañía..., un poco condolida y maltrecha. Los "conejos" con la lengua fuera. 

¿Nos habíamos pasado con el ritmo?

¿Qué había pasado con el mando que no se encontraba bien?

Pues se había retirado, se lo habían llevado al refugio.

Nos incorporamos a la marcha. Ahora te podías dedicar a apreciar más el pasaje.

Nos cruzamos con varios grupos de franceses que hacían el recorrido contrario y los cuales nos miraban sorprendidos. 

Llegamos al destino. Luego de descansar emprendimos la vuelta.


Yo particularmente me encontraba muy bien y en la vuelta fui adelantando a mucha gente, llevaba un buen ritmo y no podía parar. Estaba disfrutando del foqueo, de la marcha nordica, por primera vez. Aunque ya empezaba a sufrir las consecuencias del esfuerzo en forma de dolor de rozadura en los pies.

Llegado al refugio y al quitarme los calcetines..., allí estaba, una gran rozadura en los lados exteriores de los pies..., unos pequeños trozos de piel y carne desgarrados.

Bueno, como después de cada marcha, la visita al botiquín a curarme los pies..., muy concurrido el botiquín..., como siempre.

Esta fue la última marcha de aquellas maniobras. Dentro de muy poquito, …la licencia.

¿Termino Belagua para mí?

NO.


Aun deberíamos estar más días en el refugio. Las secciones de los veteranos se turnarían en su guardia mientras se hacían reformas y reparaciones.

Cuando comencé estas narraciones indique que las cuadras adyacentes al refugio se habían transformado en una galería de tiro con cientos de sacos terreros que se habían colocado.

¿A quiénes les toco sacar esos sacos y quitarles la tierra?

Pues ya os lo podéis imaginar, además pesaban mucho pues estaban mojados. 

FIN.


Dedico estos relatos a mis compañeros de los reemplazos 2º y 6º de 1984, a los mandos, y en especial, a mi Sargento de sección, que fue el mando que no se encontraba bien aquella mañana. Cuando me entere que fue el, me arrepentí de haber tirado tan fuerte.

Un abrazo mi Sargento.

J. Florencio, 2º/84











9 jun 2019

Vida y Movimiento en Montaña Invernal (5)

La Mesa, La Kartxela y ejercicio de rescate.




Es la cumbre de Navarra, se llama así porque era la frontera natural de tres reinos, Navarra, Aragon y Francia.

Para mi fue la marcha mas dura, la vuelta se hizo muy larga.

Que recuerdo de esta marcha: 

- El bosque, que se hizo muy difícil cruzar con los esquís. Fuimos por un sendero que estaba bloqueado por un gran tronco que no se podía esquivar y que obligaba a saltar por el. 

Como era habitual, nuestro teniente puso a mi patrulla al final, o sea, mas de media hora esperando a que los compañeros pasaran el obstáculo. Pase el ultimo, estaba solo ¿Donde se habían metido? Pufffff.


Estas imágenes son de aquella marcha
Cuando llegue al grupo (siguiendo mis instintos) sufrí la ira del Teniente que me propino un fuerte puñetazo en el pecho, que me hizo caer hacia atrás, pero como llevaba los esquís, se produjo el efecto "tentetieso" y como un resorte me incorpore..., fue algo cómico. Corramos un tupido velo.

- Los disparos. Seguíamos la marcha y en un momento dado el grupo en el yo estaba perdió la conexión con otro grupo. El Teniente le ordeno al Cabo 1º que hiciera un disparo para alertar al otro grupo.

Jejejeje. El Cabo 1º no llevaba la munición que se suponía debía llevar. Le habían pillado pero no se achanto y "requiso" mi arma y munición. Quítate la mochila, abre la mochila, pon el cargador en el subfusil Z. El hizo los disparos. Vaya, pensé de pronto que ahora me faltan 2 cartuchos, me puse algo nervioso pensado en cuando haya que devolver la munición.

- La niebla. Estábamos ya cerca de la cumbre cuando se metió una fuerte niebla que nos impedía ver nada. Prudentemente el Teniente ordeno que volviéramos.

- La dura vuelta. Fue mucho tiempo y no parecía terminar nunca. Delante de mi iba mi compañero al que llamábamos "coleto". Hice casi toda la vuelta animándolo para que continuara, le daba ánimos..., pero era mucho tiempo "foqueando". Mi mayor deseo es que estuvieran los camiones para recogernos.

No recuerdo si al final estaban o no estaban los camiones, pero si me acuerdo de la "panzá" de llorar que nos dimos todos cuando llegamos al refugio...



Es una montaña que se podía ver desde el refugio, el gran promontorio de detrás, relativamente cercano.


Esta marcha fue muy corta pues hubo que volver al poco de iniciarla debido también a la niebla. Salimos con ella pero el clima no mejoraba y antes de llegar al collado Bimbalet se ordeno la vuelta, lo cual nos produjo una gran alegría (un día sin sufrimiento).

Esta foto NO es de la marcha pero sirve para ilustrar como estaba el día, la niebla era mas cerrada


El ejercicio de rescate.

Se hizo en la carretera que va hasta la Peña San Martin, que en invierno siempre esta cerrada por las nieves. Decían que los quita nieves nunca pasaban mas allá de la aduana (un remolque) para evitar que los esquiadores vascos y navarros fueran a la estación de esquí francesa de Arette-La Pierre St. Martin. 

No se hasta donde fuimos foqueando. Llegado a un punto hicimos un ejercicio de sondeo para buscar supervivientes enterrados por un alud.

Luego vino el ejercicio de la camilla, el cual consistía en su montaje y el rescate de un herido. 

¿Como se montaba?

Dos de los miembros de la sección llevaban unos bastidores donde se colocaban sus mochilas. Se unían los bastidores y se le colocaban una acoples que sujetaban los esquís, los de la persona herida.

Hecha la camilla había que poner en ella a un herido. Personalmente creo que aquí se empezó a equivocar nuestro Teniente: eligió al soldado mas alto y pesado de la sección (recuerdo su nombre, Muñoz Barrientos), el cual se sintió muy afortunado en un principio (aunque al final no seria así).

Se introdujo en  su saco de dormir recostado sobre la camilla. Lo aseguramos con correas  y el Teniente ordeno donde se ponía cada uno para tirar de la camilla. El objetivo era llegar tirando de la camilla hasta el refugio...

El segundo fallo fue no ir por la parte mas llana sino hacerlo por la falda (bastante) inclinada de la montaña, esto hizo que el que estaba en la parte superior tuviera que soportar "muuuuucho" peso, demasiado. La camilla tenia mucha inclinación, un esquiador puede compensar la inclinación al cruzar una pendiente, pero la camilla NO. 

No, el que estaba arriba no podía con tanto peso. Continuamente volcaba la camilla, el  pobre que hacia de herido se empezaba a lamentar pues no hacia mas que llevarse golpes al volcar la camilla. Yo pensaba para mi que estaba mal la disposición, por lo menos tendría que haber otra persona mas arriba sujetado.

Al cabo de varios minutos y viendo que era imposible, el Teniente ordeno cambiar al que sujetaba desde arriba y (suerte la mía) yo fui el elegido. Puffff, empecé a  prever un oscuro futuro para mi persona.

No tarde en sentir lo mismo que la persona que me precedió en el puesto.

NO, no se podía, yo no podía. Mientras, el soldado Muñoz Barrientos, seguía llevándose los golpes por el continuo volcar de la camilla, y ya empezaba a quejarse. Que marrón

Llegado a un punto nuestro Teniente decidió probar sustituyéndome por el mismo en ese puesto.

¿Cambio algo?

NO, era imposible que una sola persona aguantara todo el peso desde arriba. NI nuestro propio Teniente.

A los pocos minutos de estar en esa posición, nuestro Teniente, comprobado en primera persona que era imposible, dio por concluido el ejercicio. Sabia decisión.

¿Que paso con el supuesto herido?

Pues ya estaba llorando. Ahora si que era un herido real. Creo que en toda su vida se habrá llevado tantos golpes, allí, atado, dentro del saco, sobre la camilla. Fue un verdadero alivio para él que terminara el ejercicio.



J. Florencio, 2º/84.

Continuara. Muy pronto el último capitulo, La Peña San Martín.








17 may 2019

Cabo 1º


Hace 79 años que se creó, en el Ejército Español, el empleo de Cabo 1º, de hecho, en el año 2015 se celebró su 75 aniversario; empleo que algunos de los que habéis realizado el servicio militar obligatorio habéis ostentado y que se creó, entre otros, para atenuar la distancia existente entre el empleo de Cabo y el de Sargento.

Llevo tiempo queriendo rendir un pequeño reconocimiento a su figura, y fue ayer, durante una comida con compañeros de Unidad, cuando, destinados como Sargentos en la BRCZM XLI, recordábamos a aquellos Cabos 1º de reemplazo y el papel que jugaron en nuestra unidad. Destacábamos la voluntad de acceder, en un tiempo record, al empleo de Cabo Primero y lo que ello suponía en mi unidad, y seguro que también en la mayoría de unidades, traduciéndose en más responsabilidad, ejerciendo el mando y practicando con el ejemplo ante nuestros Cazadores y Cabos (cómo veréis, no me gusta emplear el término "tropa" ante soldados que se ganaron el empleo de "Cazador de Montaña").


Actualmente, ante un ejército profesional, alcanzar un empleo conlleva mucho más tiempo que en los años en los que las unidades se nutrían de personal de reemplazo debido al servicio militar obligatorio, con lo que conseguir la "tirilla" de Cabo Primero actualmente puede representar cuatro años para el ascenso a Cabo y seis años de Cabo; motivado, lógicamente, por la profesionalización, especialización, dimensionamiento y necesidades de nuestro Ejército, pero, todo hay que decirlo, los que llevasteis el galón en esos años durante vuestro servicio militar, fuisteis y debisteis actuar, al igual que ahora, como lo que se espera de un Cabo Primero.


Los Suboficiales de mi Unidad lo teníamos claro, pues todos los Cabos que se presentaban para el ascenso a "Primero" sabían que les iba a cambiar el status y el trabajo durante lo que les restaba de servicio militar, y con ello quiero reconocerles el mérito a asumir tal empleo y al trabajo realizado. Nuestra Unidad, cómo las vuestras, al formar parte de la élite del Ejército de Tierra como Unidades de Montaña, estábamos en constante movimiento y adiestramiento, con ejercicios tipo Compañía, Batallón, Brigada, División, así como las propias salidas para adaptarnos a nuestro medio natural: la montaña; recordaréis las vida y movimiento en montaña en fase estival e invernal, cursillos básicos, etc.. y si a ello le añadimos los servicios propios de la Base, servicios de semana o cuartel, guardias de Base, y el número de mandos profesionales y efectivos por Compañía, la necesidad del apoyo de los Cabos Primero se hacía necesaria.


Sus cometidos, al mando de equipos o escuadras, auxiliando a un Sargento al frente de un Pelotón, cuando el Sargento, por falta de suboficiales de empleo superior, debía desarrollar otros cometidos, como Jefe de Sección, o auxiliar de la Compañía, etc..implicaba, para nuestros Cabos Primero, ejercer el mando efectivo ante los Cazadores de la Compañía, apoyándose en sus Cabos; ejercer el mando de uno o varios de nuestros vehículos de transmisiones si salían en apoyo de otras Unidades; actuar, como segundo, al frente de la Sección de Líneas (telefonía) de la Compañía, y realizar servicios de cuartel en la Compañía o de segundo de la guardia cuando entraba como jefe de la guardia un Sargento.

Y puedo constatar que los Cabos Primero que tuve en mi Compañía, realizaron estas y otras tareas con verdadera profesionalidad y a la altura de su empleo.


Para nosotros su papel fue esencial en la gestión del mando de la Compañía y el que asumieran estos cometidos implicó, entre otros, que tuvieran un reconocimiento como mando intermedio entre el Suboficial y el cazador, por lo que en las salidas al campo disponían de una tienda de campaña propia y comían con los Suboficiales y Oficiales de la Compañía, ya que, como no podía ser menos, estaban realizando funciones de mando, auxiliándonos a nosotros, por lo que considerábamos que debían formar parte del staff de mando de la Compañía o Sección.


Han pasado muchos años ya desde que se suprimió el servicio militar obligatorio, hoy un Cabo Primero de nuestras Unidades de Montaña es un verdadero profesional en su cometido, curtido en el mando de los Cazadores y/o esquiadores que tenga en su escuadra o pelotón, formado en técnicas de liderazgo y ha accedido al empleo tras años de servicio y un concurso-oposición; pero eso no quita para que, desde estas líneas, quiera reconocer a todos los Cabos Primero que, en cumplimiento del servicio militar o cómo voluntarios, sirvieron en nuestras Unidades de Montaña, asumiendo en un tiempo record un rol de mando ante compañeros del mismo u otro remplazo que, cómo ellos, vinieron a nuestras unidades a realizar el servicio militar obligatorio, fruto de las necesidades del Ejército en aquellos años en que se disponía de poco tiempo para la instrucción básica y especializada, y que se requería cubrir los distintos empleos de cabo y cabo primero de forma rápida.


Para todos los que dentro de este grupo habéis servido como Cabos Primero, así como en especial recuerdo a los que sirvieron conmigo, mi reconocimiento y mi saludo.

"La Montaña nos une".

Jaime Serna
Sargento (Retirado) BING XLI (BRCZM XLI)